Makraff y los hombres-hormiga (II)

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Esta es una anécdota en partes: la 49ava en la saga del Dr. Kovayashi.

– “Su curiosidad me honra y por eso le contaré la historia completa desde el mismísimo principio.”

En la semioscuridad, Kovayashi se dispuso a escuchar lo que fuera que Makraff deseara vomitar. No tenía sueño ni estaba de ánimo para oponerse. Entrecerró los ojos y subió el mentón, ladeando ligeramente la cabeza como los ciegos cuando prestan atención. Dos gotas de sudor le rodaron cuello abajo. Sólo por las dudas acarició la estrella infame que descansaba en un bolsillo.

– “Sepa, doctor, que he vivido desde siempre en esta selva. Nací y pasé los años dulces de la juventud en los llanos del oeste, cerca de la triple frontera con Venezuela y Colombia. Mis padres poseían allí tanta tierra como la vista podía abarcar desde los árboles más altos. Sí, eran terratenientes. Cultivaban todo tipo de frutas, desde la dulce excentricidad de la guayaba cattley hasta el plátano para la fritura más burda. Miles y miles de toneladas al año, cientos y cientos de empleados, obreros, o como quiera llamarlos. Todo lo producido se vendía en los puertos del este, sobre el mar. Para ello teníamos dos barcos con sus respectivas tripulaciones. Iban y venían de oeste a este por todos y cada uno de los ríos del Amazonas. El comercio florecía anualmente, y la fortuna familiar crecía casi sin control.”

Con la mirada hundida en la bruma distante, Makraff hizo una larga pausa antes de continuar su relato.

– “Vivíamos en una hacienda. La casa principal era un verdadero palacio señorial, una mansión tan grande que que podía ser habitada simultáneamente por 4 o 5 familias completas sin que nadie se cruzara con otro ser humano en días. Resultaba más fácil perderse en sus pasillos y habitaciones que entre los millones de árboles frutales de los campos. En cuanto a mí, mis padres habían contratado de manera permanente a un instructor cuya cultura y conocimientos excedían por mucho a la más voluminosa de las enciclopedias. Lo recuerdo alto y enjuto, con sus camisas blancas de ramio y sus inevitables gafas con marco de ébano. Con él aprendí en profundidad tan pronto las ciencias exactas como las naturales. Las letras y las artes descubrieron sus secretos para mí, al igual que la Historia, la Geografía y la Política. Nada del mundo que había más allá de la selva me era ajeno.”

– “Una situación envidiable…”

– “No lo crea, Kovayashi. Uno siempre anhela lo que no tiene, y yo deseaba con desesperación navegar con esos barcos. Ir hasta Europa o África, inclusive. Durante varios años, y a escondidas de mi familia, visitaba a los marineros. De ellos aprendí el oficio y de mi instructor los fundamentos de trigonometría y astronomía. Todo marchaba a la perfección hasta el día que llegó, cual maldición, una peste. Fue un soplido voraz, una fiebre devastadora que se llevó la vida de toda la hacienda. Primero cayeron los obreros. Apenas si hacíamos a tiempo de cavar las fosas y echarles una palada de cal para que no hedieran. Después les tocó a los marineros y, por último, a mi familia. Usted encontraría lógico que maldijera semejante calamidad.”

– “Desde ya.”

– “El alma del Hombre suele volverse impredecible ante las adversidades. Yo me alegré, doctor, y agradecí al Universo la oportunidad que me daba. El último de los barcos permanecía en la amarra con sus bodegas repletas de fruta, y mi salud aún era plena. Por eso me resultó sencillo persuadir a mi pobre padre en su lecho. Sin perder ni un minuto recluté media docena de hombres sanos y zarpamos con éxito hacia el este.”

– “Rumbo a los dominios de los hombres-hormiga.”

– “No. Puse rumbo a una nueva vida.”

Continuará…


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8 comentarios en “Makraff y los hombres-hormiga (II)

  1. personaje fascinante este makraff. seguro la peste que se llevó a toda su familia dejó marcas más profundas que las que parece haber dejado. me gustaría tenerlo de mi lado en una pelea pero me daría mucho miedo tenerlo como enemigo. un abrazo!

  2. Imagino a Makraff como uno de esos narradores, raconteurs, afilados en la estrategia para contar y llevar a sus receptores al lugar que él quiere utilizando su habilidad con las palabras y los silencios. Ya no importa que el Capitán sea un embustero y esté jugando con la atención del pobre K., lo que importa es que las historias son excelentes excusas para seguir navegando entretenidos hasta…hasta… hasta quién sabe qué o dónde es que esta expedición se dirige! Salú!

  3. Hola g. Este tipo Makraf es un tanto controvertido, ya que por ahora no nos da chances de averiguar si sus experiencias de vida son tan amplias como variadas y excitantes o si es un versero con una capacidad infinita de mandar fruta. Fruta tropical. Es su dualidad: experiencias vs. imaginacion. Algo que me llama la atencion es la inactividad de los primates amigos de K. Estan demasiado en silencio, inactivos. Y eso podria ser debido a su finisimo sentido para detectar peligros, lo que tal vez los tendria aletargados, adrenalinicos, esperando un desenlace poco favorable y casi inevitable. O, por otra lado, podrian estar tan relajados como el doctor si es que Makraff fuese un tipo medianamente honesto. No me canso de recordar que Kovayashi tiene varios cadaveres sobre sus espaldas. En algun sentido, eso lo iguala a Makraff…

    Salud!

  4. Hola Mx! EEs una idea clave la tuya. Llevar. Llevar al doctor a algun lugar que el ignora donde va a suceder algo que tal vez no sea ni bueno ni positivo. O todo lo contrario, llevarlo sano y salvo a su BA querido. A veces fantaseo que Makraff lo que quiere no es muy distinto a lo que quieren Nikola y David: forjarse una nueva vida en Buenos Aires. Dejar atras la selva para convertirse en animales citadinos. No creo que sea el ideal de Patinho ni de El Palmera. Habra que ver que tiene Makraff pensado para ellos, si ir a BA fuera el caso. Las historias, por el momento, entretienen y permiten el paso del tiempo hasta… hasta la bruma en el horizonte, digamos. Faltan unas cuantas historias en el medio, por suerte. El doctor esta levemente preocupado y Makraff distrae su atencion. Me suena raro.

    Salud!

  5. Sugerente historia la que relata que más parece justificación que añoranza. K. haria bien en escuchar que siempre se cuenta más de lo que se quiere decir.
    salut
    PD: Me habia perdido la continuación, el verano es propenso a organizar viajes.

  6. Hola minicarver! Una alegría verte por aquí. Estoy un ppco perdido con la lectura de blogs amigos, e incluso con la escritira en el mío. Ya me pondré al día. Ha sido un año duro y, además, estoy trbajando mucho para terminar mi primera novela. Un abrazo! Gracias por leer y comentar :)

  7. Buenas,

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