Por la amistad que nos une

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Esta es una anécdota en partes: la 37ava en la saga del Dr. Kovayashi.

En determinadas ocasiones, los hombres que se regocijan con el ejercicio intelectual deberían darle cabida a las corazonadas antes de proceder a la acción, aun cuando luego expliquen sus aciertos o fracasos con sólidos argumentos teóricos. Así lo entendía Kovayashi, quien a pesar de no tener claro el por qué de ciertas órdenes, había enviado a sus adláteres a que encendieran una gran hoguera y que descolgaran las jaulas con las aves muertas. Días después, en circunstancias que a su debido momento serán narradas a los lectores, el doctor no encontró más justificación para los hechos que el instinto de supervivencia y la necesidad de retomar la marcha.

Anochecía. Kovayashi se hallaba mesmerizado por la sensualidad de las llamas cuando una idea fugaz lo impulsó a abrir de nuevo el sobre. Al meter la mano, esta vez hasta el fondo, sus yemas reconocieron una textura diferente, un papel suave que aun doblado al medio sobresalía entre los billetes. Su mente racional entendió que no podía ser otra cosa más que una nota del Sr. X, y por eso se apresuró a leerla.

“Una excelente respuesta, doctor. Algún día el mundo comprenderá, como usted, que se puede prescindir de la verdad pero no del amor. Espero que sepa disculparme, he sido muy descortés al sedarlo como a un animal salvaje y luego partir sin decir adiós. Pero sé que hice lo correcto. No puedo mentirle, anoche no le perdoné la vida, aunque lo habría hecho de haberme contestado usted incorrectamente. Por eso, mi amigo, dado que nada puedo exigirle sólo habré de pedirle un favor muy importante: encuentre la tumba donde yace mi familia y permítame descansar sobre sus restos. Mañana por la tarde -ya he arreglado los detalles- un helicóptero lo estará esperando en el embarcadero sobre el río negro para transportarlo hacia el noroeste. El piloto lo bajará cerca del lugar, que la selva debe de haber cerrado por completo. En el sobre encontrará dinero suficiente para compensar los gastos y las molestias. Más allá de eso, sólo le deseo buena suerte. Por la amistad que nos une, X.”

La nota se desligó de la mano y cayó al suelo como una hoja marchita. Él la siguió con atención mientras pensaba que esos vaivenes no eran sino un eco de sus vacilaciones. “¿Qué debo hacer?”, se preguntó una y otra vez, sabiendo que ninguno de los que lo rodeaban -ni los micos, ni los fantasmas de Scalisi, W y Rómulo- podían ayudarlo en su decisión. Un solo detalle de lo leído lo había alegrado: estaba a un día de un embarcadero, y un embarcadero implicaba la chance de conseguir una barcaza que lo llevara lejos de allí. Pero el resto era indigerible como un trago de fuel-oil. De cumplir el pedido del Sr. X terminaría quién sabe dónde hacia el noroeste, cada vez más lejos de su casa. Cierto era que había desarrollado una simpatía por ese infeliz y que dejarlo en el campamento sin los huesos de aquellos familiares a los que había masacrado a sangre fría quizás fuera condenarlo al desamor eterno.

Tras varios minutos de silencio y concentración, Kovayashi volvió en sí y a voz en cuello ordenó a David y Nikola que le trajeran el cadáver del Sr. X. Sin importarle que la noche se había cerrado, se echó al hombro la mochila.

– “¡Muévanse, bestias, que el camino será largo y la noche muy negra!”


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11 comentarios en “Por la amistad que nos une

  1. Es un gran acierto el ritmo ágil de estas últimas entregas, le imprime al relato una continuidad excelente y no deja respiro al Dr. Me gustó mucho la reflexión del inicio sobre los intelectuales y las corazonadas, pero avanzando en el texto, y escuchando las palabras de X, me imagino que no hay sólo sinceridad e inocencia en sus dichos hacia el profesor, sino que creo que todo es parte de una imbricada red de confabulación. Pienso que en esta selva traicionera, alguien mira desde algún otero cercano y le va dando soga a Kovayashi como un experimento, para ver hasta dónde llega…pero bueno, a lo mejor no, y eso es lo bueno de ir leyendo la saga! Aventura!

  2. MX, compadre literario. Poner pocos párrafos me quita libertad. No obstante, me brinda más continuidad y me fuerza a ir al grano. Entonces los lectores, necesariamente, se ven forzados a imaginar más. Y hete aquí que lo bueno de la literatura es hacer que los lectores muevan la croqueta. Así que estoy contento. Ok, por otro lado debo aceptar que estas últimas anécdotas son como las empanadas de Constitución: puro argumento con casi ningún “relleno”. Eso me obliga a “quemar” una mayor cantidad de ideas. Por un lado, no es que me considere un tipo eficiente (?), apenas si soy vago y quiero sacarle un poco más de jugo a las cosas.

    Pero bueh, yendo a tu comment, una de las cosas que más me intrigan es adónde y cómo sucedió que en cuestión de horas todo un ejército de traficantes de fauna desapareció, se esfumó como si nunca hubiera estado allí. Ergo, mi sospecha es que están escondidos o en alguna misión de esas que les encomendaba El Belga. En ese sentido, cabría preguntarse acerca de la sinceridad de las palabras de X. Vaya a saber qué pasará. Sea como sea, la selva fue, es y será un animal traicionero.

    Abrazo de campeones!

  3. lamento un poco la muerte del Sr. X, (si es que no se trata de un engaño con cadaver y todo), porque era un personaje que me parecía interesante. claro que siempre puede haber spin offs y precuelas para nutrir más a los que quedan en el camino, te tiro la inquietud, je.
    en cuanto a la entrega, me gusta, me gusta el ritmo, la dinámica, los eventos que no dan respiro. si hubiera que votar como en elige tu propia aventura, yo digo que se vaya donde X lo envía, me parece que algo más tiene destinado nuestro querido K antes de emprender el regreso.
    abrazo,

  4. Vertiginosas tardes, g. Yo nunca pensé en X como en un personaje importante, más bien como alguien que dispararía ciertas cosas en el doctor. UN poco es lo que le contesté a MX, entregas más cortas me hacen usar un número mayor de ideas como para mantener la atención. Lo mejor es lo que vendrá, siempre lo mejor es lo que está por delante. Pero me encanta que armes tu propia aventura. Yo no sé qué es lo que acaba de decidir Kovayashi. En principio, más me asusta que le largue a caminar por la selva de noche. Es más, ni siquiera sabe el rumbo que debe seguir para llegar al embarcadero. Pero confío ciegamente en su enorme poder lógico-científico hipotético-deductivo.

    También me parece una buena idea eso de bifurcar la saga y escribir dos caminos de regreso paralelos. En uno, K toma el helicóptero y busca la tumba donde enterrar a su amigo X. En el otro, va derecho al embarcadero y alcanza una barcaza que lo lleve a algún lado civilizado. Y así. Sería la mejor manera de no terminar nunca más mi novela, jejeje.

    Gracias por leer, comentar y alentar!

  5. Hola Gi! Te pusiste al día. La fogata que yo me imagino es realmente inmensa. Vaya a saber qué determinación tomó el doctor. Como sea, tanto Nikola como David confían ciegamente en él. Yo esperaría que si salen todos a marchar de noche por la selva, ellos lo protejan. Los sentidos del hombre son demasiado limitados como para tener chances más o menos altas de sobrevivir en esas condiciones. Y los fantasmas de Scalisi, la Sra. W. y Rómulo nada pueden hacer en esta dimensión humana. El hecho de que Kovayashi los vea no lo hace estar acompañado. Ni siquiera con alfa y beta, que deberían andar por las ramas ya que habían prometido acompañarlo hasta los límites de la selva.
    Salute!

  6. Un fuego que no sé si es redentor o simplemente llamarada sin más ensimisma a K., el destino se le muestra igualmente incierto. Los restos de la quema lo llevaran hacia un compromiso o seguirá su camino libre como el humo?
    Buena entrega de la serie, y buen recurso el tener un papelito escondido en la manga.
    Salut

  7. Hola micromios! El fuego tiene esas cosas… Te puede fascinar con facilidad, tiene una especie de poder hipnótico pero sin instrucciones. La diferencia la hace nuestra cabeza. En ese trance, el doctor decidirá si esa hoguera será redentora o simplemente luz y calor. Nosotros apenas si podemos ser espectadores privilegiados. Tampoco perdamos de vista que el humo de la quema de su cabaña lo metió en todo este embrollo: libre, ma non troppo.

    Me alegro de que te haya parecido buena esta entrega. estoy acortando un poco la cantidad de párrafos para ser más flexible. Veremos cómo me va. Lo del papelito lo venía pensando desde hacía tiempo, aunque no así su contenido. Lo mismo sucede con los próximos pasos del doctor y su troupe. Sólo tengo clara una cosa que no puedo adelantar, jeje.

    Gracias por leer y comentar.
    Stay tuned!

  8. Todo un acierto la nueva extensión de tus entregas amigo blopas. Te obliga a concentrar la intriga y deja preguntas en tus lectores, que así esperan la siguiente entrega. las aventuras del doctor son interminables. Aquí seguimos con ellas. saludos

  9. Hola minicarver! Gracias por el comment. Es verdad eso que decís acerca de la intriga, y también que tengo que pensar más y describir menos. También se pone más divertido abarajar los comentarios posteriores.
    Nos seguimos leyendo!

  10. Sergio Mauri

    Indómita luz hizo carne en Kovayashi, no dándole respiro, ni resuello ni camino ande bifurcarse de tanto trajín!!
    No teniendo ya suficientes situaciones harto complejas por delante y por detrás, ahora se hace cargo de un entierro!! Cierto es que sin la invaluable ayuda de los primates que lo acompañan, su vida selvática carajeríase casi de inmediato. O no.
    El Dr. es hombre de ingenio. No osemos subvalorar su capacidad de supervivencia aún en los ámbitos y las situaciones más complicadas!!
    Octogonal abrazo de raíces afrocubanas!!

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