El monólogo de la celda

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Esta es una anécdota en partes: la 34a en la saga del Dr. Kovayashi.

Disculpe la falta de hospitalidad. No estamos habituados a recibir visitas, mucho menos la de un doctor. Mi nombre permanecerá en el vacío; piense en mí como X. Yo soy el que manda en la base. Una sola palabra mía bastará para que Itzaac entre y lo desolle vivo en minutos. Pero no lo haré, sé que ud. no me dará motivos. He venido a dialogar. Hace años que guardo silencio porque los cazadores a mi cargo también obedecen a otro, al Belga. No son ni infieles ni traidores, pero hay que tomar recaudos. Usted me entenderá… cuido mi propia espalda. El Belga es inmensamente poderoso; nunca lo hemos visto, aunque él sabe de todos en esta base, a cada minuto, incluso en este mismo instante. Pero así como es poderoso también es justo. Un día se lleva sus jaulas con animales y aves maravillosas, y al siguiente deja caer alimentos, medicinas y armas desde sus helicópteros. Por supuesto, también mi paga desciende del cielo con puntualidad. Así de simple es su verdad y así es como se comporta. Mientras tanto, yo, que soy un hombre inmensamente rico, carezco de cualquier verdad. Se preguntará usted, entonces el por qué de mi vida en la selva, arriesgando la vida por fajos como este. Yo también.

El aire de la celda se agitó y entre las paredes de adobe quedó resonando el eco de un dinero malhabido. Kovayashi no precisaba abrir los ojos. Demasiados años de tratar con científicos, alumnos y funcionarios habían fortalecido su percepción del alma humana. Por ello, de lo poco que había escuchado concluyó que ese hombre sufría su locura en silencio, como un ermitaño o un monje de clausura. No pudo menos que sentir pena por él.

Pues le diré, amigo doctor, que éramos tan duros como las piedras del río blanco. Sin orgullo, dejábamos que la selva nos diera raíces y animales. Pero en la estación seca, cuando la cosecha del látex, bajábamos al embarcadero con barriles llenos sobre los hombros. ¿A cambio de qué? Legumbres, antibióticos, harina, herramientas… Nunca había visto ni un maldito billete hasta que una tarde, en ese mismo embarcadero, conocí a los hombres del Belga. Me deslumbraron, doctor. Hablaban en lenguas, vestían ropas finas y perfumadas, y en sus muñecas lucían relojes preciosos que brillaban con el sol. Después lo supe, eran de oro. Muy poco me costó entrar en confianza. Manejaban dinero en mis narices mientras hablaban de ciudades lejanas con edificios gigantes y luces artificiales. Comprenderá que me dejé seducir. Seré breve, mi querido doctor prisionero: ellos tenían en mente establecer esta base de fauna. Me prometieron todo a cambio de entregarle mi alma al Belga. Yo comandaría un ejército y cazaría piezas únicas para él. Cacatúas, guacamayos, turacos, quetzales. Yo era la persona indicada pues conocía la selva y las aves como nadie. El pago en dinero sería, y doy fe de que así ha sido, monumental. Un día, doctor, como signo de satisfacción por el acuerdo, los hombres me obsequiaron una biblia escrita con letras de oro. Entre hoja y hoja encontré billetes de todas las denominaciones y países. Yo no sabía leer, pero afortunadamente me explicaron que ese libro contenía toda la Verdad. Doce años han pasado desde ese momento… Por primera vez, mi familia y yo teníamos al alcance de las manos la oportunidad de vivir como gente decente.

El Sr. X se detuvo a pensar. La luz del habano se hizo más intensa y Kovayashi imaginó volutas de humo escapando de la celda.

Sin embargo, mi padre me prohibió regresar al embarcadero. Me sentí castigado injustamente. Tendría que haber sospechado que así iba a suceder ya que el dinero no significaba nada para él. Nada. Pero en esa oportunidad, su estúpido juicio nos condenaba, sin alternativas, a quedarnos en la pobreza más extrema. Yo amaba a mi padre, pero entonces lo odié con desesperación. No estaba dispuesto a seguir alimentándome con raíces y gusanos el resto de mis días. Por eso decidí eliminarlos a los tres: a mi padre, a mi madre y a mi hermano.

A mi padre lo ataqué primero. Un solo golpe vertical con mi pala fue suficiente para cortarle la cabeza mientras dormía. Horizontal fue el chorro espeso que regó la tierra. Acababa de comportarme bastante mal, quizás tanto como un hombre puede. ¿Debí haberme sentido mal? ¡No me conteste! Por supuesto que me sentí mal; hasta el día de hoy, doctor, doce años después, siento náuseas cuando recuerdo todo el asunto.

Durante un día y una noche cavé a través de las raíces. Por la mañana el hoyo estuvo terminado. Era profundo y estrecho. Allí arrojé los tres cuerpos, uno arriba del otro. A toditos los besé, no se crea. Y por último puse la biblia en las manos de mi hermano. El infeliz parecía uno de esos santos de las figuritas… Después de tapar el hoyo bajé al embarcadero, donde me estaban esperando para traerme en helicóptero hasta este lugar. Doce años atrás, doctor. Doce años.

La selva es un animal sorprendente, capaz de reponerse de cualquier mal mucho más rápido que los hombres. Usted debe saber muy bien por qué: el corazón es capaz de sentir amor. Por eso, antes de partir le debo hacer la siguiente pregunta, y le ruego que medite muy bien su respuesta: ¿verdad o amor?

Kovayashi supo de inmediato que su vida dependía de lo que respondiera. Nikola, que había escuchado atentamente las palabras del Sr. X, tocó dos veces la rodilla del doctor. Entonces, la respuesta surgió naturalmente como un último suspiro.

– “Amor.”

Itzaac ingresó a la celda con las pupilas dilatadas, como un felino salvaje que ignora la esencia de la oscuridad. Disparó una sola vez. Luego, el Sr. X y el guardia abandonaron la celda. Tras de sí, la puerta abierta dejaba ver el cuerpo del doctor yaciente en el barro.


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25 comentarios en “El monólogo de la celda

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Uhhh. el Belga me recuerda a “Jacob”, de Lost. Me encanta lo extremo de X que “a toditos los besó”. Estas anécdotas tienen de gracioso lo mismo que de terrible, en parejas dosis.
    Genial, genial, acá quedo expectante por saber que pasó con el Dr. (pregunta complicada la que le tocó)
    Abrazo!

  3. A la atmosfera asfixiante de la celda solo le falta gritar “el horror, el horror” y Conrad aparecerá en un rincón, aunque la traición ignorante borra sus huellas y nos trae su propia historia.
    Me gustó mucho. Espero que la bala sea de fogueo.
    Salut

  4. Las noches que habré pasado en vela viendo Lost. ¡Qué épocas! Esa serie creaba dependencia. Ojalá que el doctor cree alguna dependencia, de cualquier tipo. Lo que decís de lo extremo de X es tal cual. Lo quise pintar de esa manera, independientemente de su inconsistencia mental, ya que está loco. Me atraen mucho los personajes que siendo malos son respetados y/o queridos por los lectores (y viceversa). Kovayashi, sin ir más lejos, es uno de ellos. Con varios fiambres a cuestas, lleva adelante su personaje como si acá ‘nada hubiera pasado’. Digámoslo con todas las letras: Kovayashi es un asesino prófugo. Él podrá ser un conocedor del alma humana, lo que quieras, pero se cargó a varios y tiene la propia más sucia que el piso de un taller mecánico. También X entró en ese terreno: asesinó a toda su familia casi te diría que por guita. Sin embargo es amable y respeta a K por su formación profesional. Y para terminar, también en esa onda van el humor y la cosa terrible. Para mí, son inseparables. ¿Quién no se vio tentado a hacer un chiste verde en el medio de un velorio a cajón abierto? ¿O acaso nadie se rió nunca de alguien que se pegó un porrazo por pisar una cáscara de banana? Bueno, así.
    Por último, la pregunta. Habrá que esperar, y crucemos los dedos para que Nikola y David no tengan que seguir solos la marcha hacia Buenos Aires.
    Abrazo!

  5. micromios! Tenés razón, la atmósfera de la celda es asfixiante. No tanto por el calor selvático sino por los compuestos orgánicos volátiles producto de la descomposición de la materia orgánica (i.e., osamentas de animales muertos en cautiverio). Al principio, la noche parecería servirle de escudo a X, quien irrumpe en la celda de forma inesperada. Pero después nos damos cuenta de que él es consciente de que el Belga debería estar al tanto de esa reunión. Es decir, ahora cabe esperar lo peor, y en cualquier sentido. Yo, en lugar del belga, me preguntaría de qué hablan esos dos en la celda. X no debería estar allí, y lo sabe. Pero tengo la sensación de que hay cosas que X, en su brevedad, no dijo. De hecho, podemos deducir fácilmente que no le importa demasiado que el belga sepa que él está charlando con el prisionero. ¡Ojo!
    No he leído nada de Conrad, pero a partir de ahora pasa a engrosar mi lista de deudas. Últimamente estoy bastante angustiado porque me he empezado a dar cuenta (van cayendo las fichas, clik clik) de que me voy a morir sin haber leído todo lo que deseo. Es abrumador. me digo “mejor ni lo pienses”, pero la idea es recurrente y el tema termina volviéndoseme a instalar en mis agendas mentales día tras día.
    Me alegro mucho de que te haya gustado.
    Salut!

  6. Sabemos que nuestra vida cuelga de un hilo, aunque creo que te queda tiempo para leer a Conrad!, pero que tremendo debe de ser que tu vida depende de tu respuesta a una pregunta! Se me viene a la mente el juego de la ruleta rusa. Me gusta la atmósfera agobiante que has conseguido dar al relato.
    Un abrazo,

  7. Hola Anne. Ojalá! Hay tantos escritores excelentes… Cada vez hay más. Hay nuevos que se suman a los clásicos, que ya de por sí son numerosos. La vida es finita y lo que me destruye es ese ‘costo de oportunidad’ que uno siente cuando lee a Tolstoi y al mismo tiempo sabe que aún no se embarcó en Conrad pero tampoco en Twain, y que dejé a Cortázar, García Márquez y al Quijote por la mitad. Así es, asfixiante. Mientras tanto, la pila sobre mi mesa de luz se puebla como Buenos Aires de rascacielos.

    Es tremendo que la vida dependa de una respuesta, sobre todo cuando la respuesta la eligió un mono (por más que se trate de Nikola). Una situación límite. El doctor está acostumbrado a este tipo de situaciones. Creo que las maneja mejor que su relación con sus estudiantes!

    Un abrazo, gracias por leer!

  8. no no no nooooo. no pude evitar un “uh!” en voz alta con este final. y lo dicho (esto de llegar tarde a los post), jacob, conrad, pero sobre todo, kovayashi.
    un día nos tenemos que juntar con vivi a discutir qué entendimos del final de la enorme lost.
    abrazo!

  9. ah, ah, y en cuanto a la pregunta, yo (en la sospecha de que el tiro lo ligo igual, porque no se puede esperar menos de un hombre que liquidó a su familia por amor al dinero y que lo cuenta a su prisionero) le contesto “pasión” porque para mí une las dos cosas.

  10. Tarde, como acostumbro últimamente, llego a leer y encuentro una gran entrega de la saga. Bien poderoso el discurso, pero lo que más me gustó fue que X dejó salir la crudeza extrema en su monólogo; pienso también como G, que el corchazo ya estaba signado, pero que X usó su diátriba, y sobre todo la pregunta final, como tortura. Nadie puede responder a eso sin estar decididamente sonado del bocho, y el esfuerzo extremo por encontrar la lógica en el interrogante es demasiado doloroso. Hay dos opciones: contestar lo primero que se nos ocurra sin pensarlo, o bien esperar que el primate interior nos de alguna pista. Yo creo que hubiera contestado “verdad”, y creo que X también esperaba esa respuesta, porque por algo enterró la Biblia y se quedó con la tarasca.

  11. Hola g. Lo cual me lleva a cuestionarme cuánto puede llegar a confiarse de sus amiguitos primates. En este caso, K. le hizo caso a Nikola y parece que se ligó el balazo. Y ojo, no porque tengan maldad en su interior. Incluso aun siendo en extremo interesados y sólo quisieran llegar a la gran ciudad para zafar de la selva necesitan de Kovayashi para que los lleve hasta ahí. Solos nunca podrían hacerlo. La cuestión con Nikola y David es que realmente son seres intelectualmente inferiores. Dejar en sus manos la respuesta fue, para mí, un error garrafal de Kovayashi. Máxime si se tiene en cuenta que este tipo, X, estaba piantado. No hacía nada de lo que pregonaba. Llegó a dialogar y fue un monólogo; le dijo que no debía preocuparse pero le encajó un balazo. Hace preguntas acerca del amor y la verdad y es un bastardo asesino. Habría estado bueno que el doctor no le hubiera hecho caso al mono y hubiera respondido ‘pasión’. Por lo menos para ver la reacción del otro loco. Parece que ahora ya es tarde.
    Abrazo!

  12. Bien, bien, bien! Bien MX, ése es el comment que esperaba. Exactamente así me lo imaginé en el bondi el otro día. Es decir, lo que vos comentás son las líneas que tiré sobre las cuales armé el post.

    De todas maneras, ahora pienso ¿para qué quería X la guita si nunca salió de la selva? Ambición desmedida, injustificada. Un párrafo que borré hablaba de los doce años de soledad, agravados por estar rodeado de gente en la que no podía confiar porque el ejército también obedecía al Belga. Una paranoia mezclada con culpa, con falta de amor, vacío de verdades… Por eso, creo que lo que esperaba X no era una respuesta sino silencio.
    Abrazo!

  13. es que el problema de los primates es que se rigen por los instintos y no por las razones. el error de kovayashi, en este caso, fue el amor por sus simiescos amigos, que lo condujo a una confianza que, de no haber atravesado las traumáticas situaciones que viene atravesando, un hombre como él no debería haber sentido.
    así que podemos deducir que la respuesta correpppta hubiera sido la otra, pero para qué hacer ucronías. esperaré a ver qué le depara el destino al doctor.

  14. A lo mejor Nikola, perceptivo, intuitivo, ya sabía que el balazo era inevitable (salvo en el caso que le comenté a MX antes) y -a su manera- se estaba despidiendo del doctor diciéndole que lo quería. A los humanos nos pasa a menudo que entendemos lo que queremos entender y viceversa. Por eso contestó amor. Bueno, sentémosnos a esperar la próxima.

  15. Hola minicarver. Una respuesta equivocada puede terminar en un final funesto. El ambiente de la celda no ayuda, ciertamente. Ni aun cuando la puerta abierta dejó entrar aire y se ventiló un poco la atmósfera reductora generada por la putrefacción de la materia orgánica. Y tampoco contribuyó al ambiente la presencia de X. Veremos qué le depara a la historia un balazo disparado en la oscuridad total. Abrazo!

  16. La tuya es una imaginación aguda cual aullido de uacarí calvo macho. En ciertos aspectos, el doctor sigue siendo inocente como un niño que llora al pasar frente al vendedor de garrapiñada. Pero por algo está llevándose consigo a los dos primates. Confía demasiado en ellos, quizás. Si pierde la perspectiva y comienza a considerarlos pares, seguramente tendrá más problemas como este (si es que sobrevive para contar el cuento). Al menos debería haber reconsiderado su respuesta antes de aceptar la indicación de Nikola. Digo yo.
    Dos kg de gracias por leer y comentar!

  17. Sergio Mauri

    No será maníaco depresivo el Señor X? Es típíco de la gente con esa enfermedad valerse de situaciones binarias, dependiendo del momento mental en el que se hallen. O tal vez no sea mas que otro jodido que anda por el mundo, lo que hablaría mal de la suerte de Kovayashi. Ni en la selva zafa de encontrarse alguno.
    Un final que asombra y confunde, como la vida misma.
    Saludo dos.

  18. Mauri! No, el Sr. X simplemente está pirado. Es verdad lo del binarismo, que no es ni ahí en Binnerismo. El momento mental de X esa noche era nefasto. Yo, en su lugar, hubiera mandado a achurar a K. Pero se ve que no era el momento. Igual, después se morfó un balazo. Así que no sé. Habrá que ver qué pasa por la mañana. Lo cierto es que, como decía Rubén “si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos”. Kovayashi parece ser un atractor de quilombos, independientemente de dónde se encuentre.
    También lo decía Robert “dazed and confused”. Igual que el doctor.
    Abrazo!

  19. Marina

    No es necesario releer. No olvidamos estas ultimas lineas. Esperamos ansiosos saber como sale del barro. Queremos saber que otras fronteras cruzará el Dr. Por que rincones africanos seguirá? Cuando cruzará el atlántico nuevamente?
    Marina

  20. Sergio Mauri

    Imposible, como inmejorablemente lo proclama Marina, dejar que el olvido, entidad chirinesca y malévola, se engulla un final que se perfila mas trágico que Duhalde en elecciones. Efectivamente, ya lo decía el gran Robert. Dazed and confused estamos los ojerosos seguidores de esta saga kafkiano-borgeana, repleta de bifurcaciones y espejos que reflejan la imagen de otro, en la alta noche.
    Por suerte, estoy haciendo yoga. Comerme las uñas de los pies, después de los cuarenta, es tarea harto ímproba. Es más, creo que me fisuré la cadera.
    Cortito karadagiano!!

  21. Hola Mar! Qué suerte que recordabas las últimas líneas, clave para la continuidad de la historia. Suponiendo que haya continuidad. Claro, si no todo terminaria aquí. Por lo visto, al Dr. Kovayashi le está creciendo una angustiante fama de inmortal. Eso me preocupa. El pobre Rómulo no lo logró con Daibushi y Kovayashi lo logra sin quererlo. Ah, las injusticias literarias nunca se terminan!
    Una cosa importante en todo esto es que El doctor se encuentra en suelo sudamericano y a lo sumo cruzará un par de ríos antes de llegar a su casa.
    Gracias por leer y comentar, yeah!

  22. Monseñor Sergei VII. Fabuloso comentario el suyo, que combina con la habilidad de los libros sapiensales nombres tan disímiles como Duhalde, Plant, Karadagián, Borges y Kafka. Preocupante lo de su cadera; intentaré linealizar mis relatos a fin de que Ud. se ahorre los dinerillos que se le van en el yoga. Una alternativa al mordimiento de las uñas de los pies es la técnica del arrancado parcial. Si uo se deja crecer las uñas de los dedos de la mano, después de un buen baño de inmersión con agua caliente ud. agarra y se arranca el sobresaliente de las de los pieses con la mano. Es infalible y menos peligroso para el cuarentón inelástico.

    En breve veremos qué le pasó al doctor. Como decíamos hace mucho: veremos, veremos, después lo sabremos.

    Adiós, bye, farewell.

  23. Sergio Mauri

    Pablo Anca!! Ancas nuevas va a necesitar mi escribano si no me hace la vida mas simple antes de fin de año. Habiendo probado esa técnica de pie en inmersión, urge decirlo. Copada. Hasta el punto que dejé yoga. Para qué andar doblándose uno como junco al viento norte pudiendo sumergir las patas en la fuente? Ya lo dijo el gran Martín. Al que nace barrigón, es al nudo gordiano que lo fajen.
    Abraaazoooo!!

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