El largo camino a casa

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Esta es una anécdota en partes: la 33a en la saga del Dr. Kovayashi.

De haber recordado sólo algunas de las lecturas de su juventud, aquellas que distraían sus tardes como El Sargento Kirk o Apache, el doctor habría tomado ciertos recaudos antes de partir. Pero como suele sucederle a los hombres cuando actúan sin vigilar sus impulsos, Kovayashi, sin darse cuenta, estaba escribiendo en su historia un hecho cuyas consecuencias lamentaría por toda su existencia.

“Los largos años de lucha contra los indios
le habían dado al Sargento Kirk
un instinto animal de presa
y una infinita paciencia.”

Antes de abandonar el aguantadero se echo al hombro un morral deshilachado con los mínimos bártulos necesarios para el regreso. Provisiones, bebida, machete y un encendedor a bencina. Sabía por experiencia que el camino sería largo e inseguro, pero esta vez contaría con dos adláteres como David y Nikola. También llevaba los cuentos de Feather y Teller ya que aún le faltaba terminar la historia del Gringo y otros cuentos. Y para las eventualidades que, estaba convencido, surgirían durante el viaje llevaba en un bolsillo la filosa estrella que meses atrás le había obsequiado el Dr. Yang.

“Lo que ahora veía sobre el horizonte
no eran nubes sino señales de humo
que escribían en el cielo
sobre territorio Pawnee.”

Una vez fuera de la choza sintió que el amanecer le erizaba la piel como una tricota de estopa. En siete meses de selva había conocido docenas de espíritus salvajes, y el frío era uno de ellos. Por eso permitió que se le metiera por cada uno de sus poros. Al cerrar los ojos creyó estar oliendo las flores de su jardín y escuchando el traquetear apagado de los neumáticos en los adoquines. Pero el espíritu de la música, el más añorado, ése era ajeno a la selva. Hacía que las tripas del doctor hirvieran con el recuerdo de la Obertura 1812. El pecho del doctor exageraba la emoción del retorno mientras sus manos inquietas jugueteaban con el encendedor. Había aguardado con paciencia el momento de eliminar sus rastros de la faz de la tierra. Por eso su corazón y, por empatía, los de sus primates amigos se inflamaron cuando la choza estalló con un woof sofocante y abrasador que, hambriento, la hizo arder hasta el suelo. Ya se encargarían la selva y la fotosíntesis de rellenar el claro en poco días.

“Desde antes del amanecer cabalgaba por el desierto.
Ni él mismo sabía adónde iba. Lejos, eso sí.
Quizás a reunirse con los restos de los Tchatogas,
entre los que tantos estragos hiciera su carabina.”

“En marcha”, gritó Kovayashi, y cinco minutos después toda la troupe se abría camino animadamente a través del sotobosque. Nunca se había imaginado tanta compañía para el retorno. David y Nikola iban en sus hombros y Scalisi, Rómulo y la Sra. W. caminaban 30 metros por detrás. Por último, en un dosel imaginario de epífitas y lianas, α y β cumplían su palabra de llevarlo hasta la frontera.

“Así fue cómo el sargento Kirk, el teniente,
los soldados y el cacique prisionero
emprendieron la marcha hacia Fort Sherman,
adonde ninguno llegaría jamás.”

A pocos kilómetros de allí, un hombretón sucio y barbudo apostado sobre una torre disimulada en la vegetación avistó la columna de humo. Dejó por un instante sus binoculares y encendió el intercomunicador. Abajo, en el campamento, los traficantes de fauna escucharon con estupor sus dos palabras. “Tenemos visitas”. Al unísono todos amartillaron sus revólveres.


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15 comentarios en “El largo camino a casa

  1. noooooo… mire, se me ocurre que no solo david y nikola están en peligro de ser traficados con estos nuevos enemigos. quién sabe cuál es la fauna que trafican.
    pobre kovayashi, no tiene paz. apenas emprender el regreso y ya en problemas.
    me alegro de que haya retomado la saga, estimado.
    abrazo!

  2. Marina

    ¿Qué conexión existe entre alfa y beta y nuestros amigos Micaela, Daibushi y El que era el Cardo de Flores? Los extraño!!!! Creo que el Dr los necesita si bien el nunca acudiría a ellos como otros cobardes. O es que ellos ya han sido convocados y se están acercando…?
    Gracias
    Marina

  3. Es verdad, g., parece que el retorno tendrá unos bemoles. Sin embargo, yo creo que para alguien que llegó al punto de disolver en ácido a su canillita amigo ya no hay muchas cosas que puedan amedrentarlo. Además, ahora está con sus amigos simios y se siente fortalecido anímicamente con su presencia. Entiendo que va a hacer todo lo que sea necesario para que no les pase nada. Los traficantes se dedican concreta y únicamente a fauna. Gente jodida que no quiere complicaciones.

    De todas maneras, lo que yo te digo, g., es que si supieras quién se esconde detrás de ‘otherK’ te cuidarías de salir a la calle.

    Gracias por leer!

  4. Salve OtherK, bendito tirador de dados!
    Paradojal comentario. Estoy seguro de que te parecés a él mucho más que cualquier otro ser en el orbe, por más osado, valiente y altruista que sea.
    Un honor el comment.
    Abrazo!

  5. Me hacés pensar. Conexiones… Seguramente existen y andan por ahí disimuladas entre las oraciones. De hecho, no te olvides que entregas atrás el Doctor se preguntaba por el hombre de la túnica iridiscente (Daibushi) y por el otro que andaba con la bolsa de bruma (El que Era el Cardo de Flores). Los tiene en mente, no se los puede olvidar desde aquella tarde nefasta en la que Rómulo y W. regresaron de la casa donde realizaron la cura contra las pesadillas y se encontraron que Daibushi se les estaba llevando los muebles como parte del pago del tratamiento. Ahí fue cuando le explotó el cerebro a W. y a Rómulo se le introdujo la barra de metal como una brochette por la médula. Estoy seguro de que a su regreso, Kovayashi va a querer investigar a esos dos personajes. Por otra parte, tampoco olvides que Daibushi, el que a todos recuerda, tiene el don de la multiplicidad. Bien podría estar acompañándolos por la selva (sin ser visto ni manifestarse).
    Gracias, como siempre!

  6. Dago, Nippur, El Tony, Intervalo, Skorpio… se me pianta un lagrimón y la memoria infantil y adolescente me hace sonreír como un pánfilo. Y agrego, a medida que leía la vuelta del Dr. me iba imaginando una por una las viñetas claramente, como dibujadas por, tal vez, el entrañable Solano López… (si exagero igual acepte el escriba el elogio merecido).
    Ah, la irrupción en la historia de los traficantes me parece una genialidad. De verdad.
    Salú, compañero escribidor!

  7. Amigo MX. Tal vez hayas dado un poco en la tecla ya que el espíritu de estas sagas es el de ‘Continuará’, ese que alguna vez tuvieron las historietas. Cuando pienso en historietas a mí también me salen automáticamente los Nippur Magnum, Dartagnan, el Tony, Fantasía e intervalo. Yo muchas veces me imagino las escenas del doctor como cuadros de una historieta en la que el guión viene después. O viceversa. A Solano López lo tengo allá arriba por los dibujos de El Eternauta. Mi dibujante favorito es Mandrafina. Ha dibujado millones, pero una que recuerdo con admiración es Cosecha Verde, con guión de Carlos Trillo. El personaje de El Iguana es escalofriante e inolvidable.

    La aparición de los traficantes de fauna es realmente inquietante porque no sólo le pueden pasar cosas muy malas a Kovayashi, sino también a sus dos monitos. Esa gente puede ser despiadada. Habrá que ver cómo se desarrollan los hechos. Por ahora, disfrutemos de la caminata por la selva mientras el lobo no está.

    Abrazo!

  8. Los regresos a casa tienen siempre un punto de incertidumbre, de ahí que la compañía se agradezca. creo que Kovayashi ha querido borrar lo que pasó para empezar de nuevo, pero lo que arrastra es demasiado como para que la selva lo engulla.
    Inquitante aparición de los traficantes que hacen presagiar un giro peligroso para los amigos primates.
    Salut.
    PD: Tchaikovsky es mi compositor favorito y creo que la obra acompaña bien la comitiva

  9. Hola micromios! Exacto. Creo que el doctor está pensando en un “borrón y cuenta nueva”. Pero también sucede que, como un poco a todos, el pasado es una mochila que llevamos encarnada en la espalda. Confío en que sabrá desenvolverse en la selva durante su regreso. Habrá dificultades, seguro. Ahora tiene la compañía de David y Nikola, y la responsabilidad de cuidarlos. Kovayashi es un tipo peculiar. Si algo lo caracteriza es su fuerza interior para siempre salir adelante, para siempre avanzar. La premisa que regla su vida dice “rápido y bien, en ese orden”. Ya sean traficantes de fauna u otros malvivientes, confío ciegamente en su capacidad e intuición.
    También entiendo que cuando incendió la choza tenía en mente el estallido de los cañones rusos triunfando frente a Napoleón en las profundidades heladas de Rusia. Tal vez tendría que haber pensado más en el cuero de unos tambores primitivos en la selva tropical.
    Salut, gracias por caminar en la selva con el doctor!

  10. Sergio Mauri

    Oesterheld-Pratt. No me extraña que Kovayashi haya sido seguidor.
    Hombre aventurero, no teme, el Dr. entrar al sotobosque. Claro, lleva la estrellita hiriente. Que piola el man…
    Alguna vez por poco me compro una tricota de ibuprofeno. Pero de estopa, mmhh… debe dar mucho calor. Mejor le pido a mi vieja que me teja una de lana, aunque con la artritis, no sé. Mejor me compro una en la Bond Street. Ahora bien, alguna vez alguien usó una bicota? Y una unicota? En Mercado Libre deben saber.
    El woof fue una llamarada, no? No es fácil dar con la onomatopeya correcta, sobretodo si venimos por la selva.
    Los peligros se abalanzan sobre Kovayashi como ballena sobre el plancton!!
    Braaaaazooo!!!

  11. Mauritivs: el doctor no teme a nada, casi, pero no es de andar sacando la estrella porque sí. Entonces, el sotobosque es simplemente una etapa para pasar lo más rápido posible hasta dar con la forma de regresar a su casa sano y salvo con sus amigables amigos micos. La tricota de lana es más mejor que la de estopa porque la de estopa pica como bichito colorado el día de la primavera. Es cierto que los peligros se abalanzan sobre Kovayashi. en sí, de un tiempo a esta parte no ha hecho más que vivir de sobresalto en sobresalto. Y qué le esperará en BA? Se me pone la piel de tapir de sólo preguntármelo.
    Abrazo, me alegro de tenerte por acá!

  12. Sergio Mauri

    La piel de tapir esta subestimada. Lo sé porque un amigo tiene un tapir en la casa, así, todo con arabescos… ah, no tapir. Un tapiz tiene. No voy a escudarme atrás de un no leí bien. Es la demencia presenil. Dónde habré dejado las pastillas, la put…
    Buena question la de qué le deparará el destino maula al Dr. cuando vuelva a Bs. As. Yo me quedaría en el sotobosque. La inflación debe ser mas baja que acá, supongo.
    Salute, bro.

  13. Ya lo decía el Flaco “millones y millones de sordos tapires”. Sabía de su sordera, mas no de cuán subestimada estaba su piel. Ahora bien, el día que vea arabescos sobre una piel de tapir mandaré todo a la mierda. Así no se puede vivir. El sotobosque no es para el doctor. Es apenas una distracción en su camino, una extraña sensación de seguridad. pero nada más que eso. Su lugar y su destino son Buenos Aires. Que allí lo esperen nuevos y terribles intríngulis es otra cosa. Igual, antes tendrá que llegar allí.
    Abrazo, Mauritivs.

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