Clandestino

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Esta es una anécdota en partes: la 31a en la saga del Dr. Kovayashi.

“Nikola… David… ¡Su dulce!”

Como consecuencia del pasaje a la clandestinidad, el humor del Dr. Kovayashi había sufrido cambios como nunca antes en su vida. Podía moverse con facilidad entre extremos tales como la felicidad de ser libre y la angustia asfixiante de la soledad. Dos primates lo habían aceptado bajo su tutela, visitándolo a diario para llevarle frutas y prodigarle cuidados; a cambio, sólo le exigían generosas porciones de dulce de guayaba, que él compartía de buena gana. Había llegado al borde de su existencia. No tenía con quién hablar excepto Nikola y David, cuyas energías vitales le recordaban a Tesla y a Bowie. Con frecuencia, harto de mirar las cuatro paredes de caña de su choza, salía a caminar por la selva enmarañada. Llevaba consigo la estrella ninja y practicaba puntería contra el grupo de monos que no se animaban a visitarlo. Nikola y David se abstenían de gesticular al respecto pues entendían que esas muertes no eran en vano: con ellos, el Doctor preparaba exquisitos consomés.

Desde que escapó de Argentina, el Doctor debió sortear problemas complicados, desde cruzar fronteras por pasos ilegales, improvisar canoas con troncos de bombacáceas, atravesar ríos de aguas turbillonarias, enfrentarse con traficantes de fauna a machetazo limpio, o extraviarse en pantanos infectos, al límite de sus fuerzas.

No obstante, sus ansias de libertad lo fortalecieron y estimularon. El aguantadero selvático donde vivía era una choza construida sobre un terreno elevado, donde casi todos los días caían aguaceros de corta duración. Al salir el sol, el vapor de agua subía desde el suelo en forma de neblinas lechosas. En esos momentos, el Doctor imaginaba que al levantarse la humedad volvería a encontrarse cara a cara con el homúnculo de la bolsa de bruma y su amigo de la túnica iridiscente. Después, al regresar de su ensueño, era capaz de arrojar la estrella mil veces más fuerte. Pero matar animales no lo hacía menos infeliz.

¡En qué poco tiempo el alma de Kovayashi había caído en la angustia y la tribulación! Después de siete meses ya no le alcanzaba con saber que allí estaba seguro. Las mañanas, las tardes y las noches habían perdido su atractivo natural y apenas le servían de fondo para evocar los tiempos idos. En ocasiones creía ver al viejo Scalisi y a la Sra. W. y su esposo Rómulo errando como Curajhy-Yarás por el laberinto de hojas y lianas. Sus gemidos de fantasmas en pena lograban socavabar la culpa del Doctor ya que, de alguna manera, él los había ayudado a morir. Su antigua estima por la raza humana había flaqueado al extremo de confundirse con el odio. Y en el sinsabor del ostracismo juró por sí mismo y por el verdor que lo rodeaba regresar pronto a su barrio para rehacer su vida, o lo que le quedaba de ella.

En ese estado cercano a la depresión, Kovayashi se preguntó muchas veces qué sería de Heriberto Feather y Ferdibaldo Teller, a quienes se sentía hermanado por haber ajusticiado a Jorgito Kandraski. De ellos conservaba el recuerdo de sus rostros y un voluminoso manuscrito que tenía menos de novela que de collage de textos. El Doctor se consideraba a sí mismo un excelente crítico literario, por lo cual sufría al no poder decirles personalmente a esa pareja de mequetrefes cuán execrables le resultaban sus escritos. Había discurrido por las páginas de cuentos como Dos guitarras y un cajón peruano y La cita estaba agendada, sintiéndose no menos que indignado por tamaña mediocridad. Incluso había comenzado a leer otro cuento, El perro era dulce, pero decidió abandonarlo por su longitud exagerada. No dudaba de que Feather y Teller eran tan malos con la pluma como con la 9mm.

De repente, Nikola y David se descolgaron desde las ramas de un inmenso árbol de San Francisco para caer sobre las piernas del Doctor, que todavía se medía la voluntad en su camastro de pieles de mono. Ambos traían en sus diestras sendos frutos maduros de pitajaya para compartir con su protegido. Sin abandonar su posición horizontal, Kovayashi partió los frutos con sus manos y levantándolos cual ofrenda a un dios en el que no creería nunca más, brindó con sus peludos amigos.

“Nikola, David… brindo porque el regreso sea pronto e inmensa nuestra alegría. Porque quiero que sepan, mis fieles amigos…” declamó el Doctor llevándose una mano al corazón “…que no me iré solo de este lugar.”

Las palabras sonaron tan emotivas que Nikola, David y el mismísimo Kovayashi comenzaron a sacudirse con las vergonzosas convulsiones del llanto. Después de consolarse en un abrazo colectivo, los primates huyeron a la selva para engullir el dulce de guayabo. Mientras tanto, el Doctor había conciliado un sueño depresivo que lo retuvo en su camastro por el resto del día.


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16 comentarios en “Clandestino

  1. hay que estar a la altura de dos primates con energías tan poderosas. solo siendo kovayashi se logra semejante prodigio.
    en cuanto a la crítica que hace de feather y teller, quizás alejarse del corazón de las tinieblas lo ayude a ablandar su corazón y no ser tan duro con esos dos entretenidos autores a los que yo personalmente admiro mucho.
    un abrazo, estimado.

  2. Hola g. Esos dos monos son muy especiales. De otra manera no estarían al lado del Doctor sino hechos consomé.
    El tema con Kovayashi es que es a la vez demasiado científico y pagado de sí mismo como para aceptar que hay otras lecturas más allá de sus papers y libros de ciencia y epistemología. También defenestra a sus doctorandos, los detesta. No lo pensó ni un segundo a la hora de rajarse a la selva: los dejó abandonados a su suerte. Cuando regrese (si es que lo logra) se le habrán ido todos con otros directores de tesis. Ojalá que su corazón se ablande con tanto sufrimiento y humedad, ya que de otra manera se va a perder de disfrutar los manuscritos ensobrados de Feather & Teller.
    Y así las cosas… Veremos qué nuevas nuevas nos trae la próxima entrega desde la selva.
    Saluti, y muchas gracias por leer y comentar!

  3. Hola catartik (@labuggy). Pero muchas gracias! Siete meses llevaba K. en la clandestinidad y siete meses hacía que yo no escribía nada sobre él. Pero sabía que ciertas cosas le estaban pasando. El hecho de que haya querido contármelas me alegró, ya que eso significaba que estaba, de alguna manera, saliendo de ese pozo de inmundicia en el que estaba metido. También me alegré de que se haya amigado con la naturaleza, con esos dos monitos que, parece, de ahora en más serán muy importantes en su vida. No sé, eso pienso yo.
    Así que tal vez haya algún otro update desde la selva, quizás esto continúe por la vuelta del Doctor al barrio (en realidad, su segunda vuelta en muy poco tiempo), con todas las aventuras que ello implique. O no. Vaya uno a saber.
    Gracias por leer y comentar!

  4. Marina

    Extrañaba al Doctor. Extrañaba sentir sus estados de animo, sus pensamientos. ¿Es que realmente creen que los estudiante no lo están esperando? ¿Es que realmente creen ustedes y él que nadie sabe donde está? Yo no y no.

  5. las acciones pasadas siguen y atormentan al doctor, no importa que tan lejos se encuentre. Nuevas aventuras abren un universo de posibilidades a este doctor que casi lo olvidábamos.Qué le espera al despertar … ? saludos

  6. Hola Mar. Y… las historias del Dr. nos acompañaron gran parte del año pasado e incluso hasta enero. Pero su paso a la clandestinidad fue una oportunidad para arrancar con la saga telúrica del Gringo y la Lucecita (por suerte!). Un gran ejercicio de escritura a cuatro manos y que, además, viene muy bien. Pero te entiendo, porque yo también lo extrañaba, era una necesidad contarles en qué andaba. Como habrás visto, su estado de ánimo no es el mejor, pero hay indicios de que va a mejorar. Ya está planificando la vuelta al barrio, y seguramente ese retorno traerá nuevas y apasionantes aventuras. Ahora bien, los pensamientos de Kovayashi son un tanto cambiantes. Ahí sí que no me animo a pronosticar nada. Esta experiencia en la soledad de la selva (inclusive desde el momento mismo en que disolvió el cuerpo del diarero en ácido) parecería haber tenido un impacto desmesurado en su cabeza. Quién sabe que va a hjacer si es que llega de nuevo al barrio. ¿Traerá consigo su estrella o la enterrará debajo de algún raigón para no verla más? No se sabe.
    El tema de los estudiantes… En fin, algunos estudiantes pueden quedarse en la queja tanguera de que su director lo abandonó, seguir esperándolo y cobrando su estipendio, y después ven. Otros buscarán seguramente nuevos horizontes, nuevos temas de estudio, nuevos directores. No es la mejor de las situaciones para ellos, seguramente.
    ¿Ustedes? Bueno, al menos yo sí sé dónde está, pero tengo prohibidísimo revelarlo. Bajo juramento de sangre. Quizás alguien ya sepa dónde está, algunas pistas había en el texto.
    Gracias por estar siempre ahí leyendo y comentando, eh?

  7. Hola minicarver. El pasado ciertamente atormenta a Kovayashi. Lo persigue adonde quiera que vaya. De él no se va a librar tan fácilmente. En mi opinión, ese pasado ya decidió cómo será el resto de la vida del Doctor, por más que éste intente cambiar sus hábitos y sus amistades. Suponiendo que el regreso sea con éxito, que sortée con fuerza suprema, voluntad inquebrantable y sabiduría ancestral todos los peligros que implique salir de la selva y reingresar al país, suponiendo que retorna a su casa y que todo sigue igual, que la policía nunca descubrió los restos de dientes y uñas en el pozo de su jardín donde disolvieron a Kandrasky y que tiene nuevos buenos vecinos, así y todo el Doctor siempre encontrará una rajadura en su alma por donde el pasado aflorará para convertirlo nuevamente en héroe o criminal. Al menos, esa es mi impresión.
    Al despertar no creo que encuentre nada distinto, sólo una porción menos de dulce de guayaba. Pero veremos, con Kovayashi nunca se puede estar seguro de nada.
    Abrazo y gracias por leer y comentar!

  8. Creo que el doctor no va a poder escapar de su pasado, es un ser demasiado atormentado para conseguirlo. Pero nunca se sabe! Solo tú sabes lo que le depara el futuro.
    Un abrazo,

  9. Un regreso con tutti es poco! No creo que el Dr. se haya escapado como un cobarde, si no que se toma este tiempo de reflexión (rayano en el delirio, como Céline en su peripecia por la selva africana y el Coronel K. de Marlon Brando) para volver transformado al barrio.
    Me quemó la cabeza el nombre de los monitos. Repasando un poco The Prestige (donde Bowie interpreta a Tesla y se juega mucho con la apropiación de identidad) me imaginé que el viejo Nicola, derrotado vilmente por Edison, se eternizó realmente en la figura de Bowie, es decir: David Bowie no existe,Tesla ES Bowie, y disfruta camaleónicamente esa eternidad realizando una genialidad tras otra y le grita a Edison “En tu cara! Mirá lo que hago con “tu” electricidad…!” Esta corriente (cuak!) de pensamiento me lleva a dudar de la existencia de Kovayashi y Daibushi como dos entes separados y autónomos…será posible que nos hayan engañado de tal modo? Estoy demente que pienso en el engaño? Será la búsqueda de la identidad el eje de esta saga enorme e imbricada? Tendrá algo que ver con el descenso de River?
    Querido Blopas, esta entrega me pareció formidable, aunque me dan un poco de pena los primates sacrificados, y de una proyección tremenda. Por otro lado, leí “Dos guitarras…” y coincido con K., Feather y Teller son dos perejiles. Salú!

  10. Hola Anne: totalmente de acuerdo, el Doctor tiene un pasado demasiado fuerte. Casi podríamos hablar de múltiples pasados. Uno de ellos, el científico, ha forjado su personalidad, dándole muchos conocimientos y una forma metódica de razonar. Así es como ha salido de muchos problemas. El otro pasado es el inmediato, el que lo ha llevado por el camino del crimen. A pesar de que lo ha puesto al margen de la ley, también es cierto que le ha conferido un espíritu más humano. Las muertes que lo han rodeado últimamente, y en las que él tuvo bastante que ver, lo volvieron un ser más humano, con cuestionamientos existenciales diametralmente opuestos a los de su faz científica.

    También estoy de acuerdo en que ‘nunca se sabe’. Para quitarse las dudas habrá que seguir leyendo (y escribiendo).
    Saludos y gracias por visitarme.

  11. Doctor Max. El espíritu de libertad es el motor que llevó a K. a la clandestinidad. No he conocido persona más valiente que él. Podría contarte que yo lo he visto en persona sumergirse en las aguas sobreenfriadas de un menuco patagónico, donde (se sabe) habitan numerosos espíritus. Y es el día de hoy que sigue vivito y coleando, aunque ya no en la estepa patagónica sino en la selva sofocante y húmeda. Sin embargo, no puedo negarte que sus días actuales están dedicados a la reflexión. En efecto, es un caso parecido al del Coronel Kurtz. De hecho, hasta comparten la inicial y la selva. Ojalá el Doctor pueda regresar al barrio sano y salvo.

    Lo de Tesla y Bowie suena muy loco. Casi que me lo sugirió @gabriela_NEN el otro día. Espero que no reclame derechos de autor. Para ser sincero, no vi esa película, pero trataré de subsanar ese problema lo antes posible. Pero igual, gran imagen esa de Tesla vs. Edison. Si mal no recuerdo, uno de los monitos con el cuello seccionado por la estrella se llamaba Thomas Alva. No me extrañaría que Tesla (el verdadero) hubiera reencarnado en Bowie. Ese sería el triunfo supremo sobre Edison.

    Según mi leal saber y entender, Kovayashi y Daibushi abrevan en aguas de distintos aljibes. Kovayashi es una persona a quien las circunstancias lo llevaron a apartarse del camino del bien, pero en el fondo sigue teniendo nobles sentimientos (y de ahí su necesidad de reflexión e introspección). Daibushi es un mago tan excepcional como resentido. Todo su ser rezuma maldad. Pero debo reconocer que eso de la búsqueda de la identidad es muy interesante. Habría que ver hasta qué punto Kovayashi se sigue reconociendo como el el Doctor que era. Tal vez esté por descubrir que su estructura está agrietada y que adentro hay órganos con formas y funciones desconocidas. Sólo en un aspecto coinciden Kovayashi y Daibushi: ambos son de Boca.

    El tema de los primates sacrificados… Y, sí. Es la ley de la selva y es el almuerzo del Doctor. Y las pieles que hacen mullida su cama. Y lo de Feather & Teller, como le decía a g., es bastante lamentable ya que Kovayashi, pese a todo, sigue siendo un poco científico todavía, y como científico es estricto al punto de la obsesión. El rigor es su vida, y sus estudiantes, un karma. Por esa razón, los textos de Heriberto y Ferdibaldo le parecen madiocres: es que no tiene parámetros para comparar más allá de papers, libros de ciencia y demás yerbas. Es totalmente injusto con Feather y Teller, quienes, en mi opinión, merecen toda nuestra atención y admiración.

    Me alegro de que te haya gustado. Hacía rato que quería escribir este post pero no terminaba de darle forma en mi cabeza. A lo mejor, este tipo de textos no deberían ser pensados tanto desde la forma. Escribir, publicar y a la mierda. Pero es más fuerte que yo.
    Abrazo!

  12. Una empeiza a leer pensando en Burroughs y acaba por encontrarse de frente con Conrad. Una bajada a los infiernos de su propio pasado que se empeña en gritar aunque no lo quiera oír. Angustia y humedad en compañia de monos que se muestran más humanos que él propio K.
    Un regreso al pasado que me ha recordado que hacia tiempo que no leía la historia y que vuelve con fuerza. Veremos como sale de esta y el papel de los primates en el futuro.
    Salut
    PD: el consomé ha podido con mi imaginación y hoy no voy a comer más que pescado a la plancha.

  13. Hola micromios! Muy bueno lo tuyo. Creo que en esta historia has encontrado un link entre el consomé y las anchoas de tu abuela (anécdota que hice mía sin tu permiso).
    Nikola y David parecen ser un poco menos primates que sus otros congéneres, a quienes del Doctor ajusticia nada más que por soltar un poco de su hiperviolencia contenida. ¿Por qué contra ellos? Porque, en realidad, no se animan a seguirlo y formar un séquito a su alrededor. Se han transformado en blancos móviles. También es una forma de demostrar la supremacía de su cerebro humano. No olvidemos que es un científico y, como dice Ken Robinson, los científicos usan el cuerpo para transportar su cabeza.

    Hilando un poco más fino, yo me preguntaría ¿por qué necesita Kovayashi ‘entrenar’ para no perder su buena puntería? ¿Para estar protegido en la selva? ¿Para su regreso? ¿Para no sentirse inseguro en su barrio? ¿O planea algo que todavía no nos lo ha revelado?

    No te has perdido nada, micromios, ya que la historia había entrado, al igual que el Doctor, en un impasse. Esta es la primera información que tenemos sobre él en su autoexilio selvático. Supongo que seguiré escribiendo cada tanto lo que va sucediendo en su vida. pero también hay que escribir lo que le va sucediendo al Gringo y la Lucecita. Hay días en los que mi cabeza echa un humo muy parecido al de la bolsa de El que Era el Cardo de Flores.

    Saludos de Nikola y Tesla!

  14. los derechos de autor por ideas tiradas al aire no se reclaman, se disfruta su uso. después de todo, son como la energía, viajan y viajan hasta que alguien las canaliza como tan bien hizo usted, mi estimado. la película es ni, interesante pero un poco decepcionante. lo mejor, definitivamente, es bowie/tesla.
    salute!

  15. Conozco a alguien muy groso que tiene exceso de de ideas. Como nunca llegará a realizarlas todas, las cede para que otros las concreten y no mueran nonatas con él.

    Entonces, veré otra. Tengo ganas de retrospectar (??) directores impresionantes como Tarkovski, fuente infinita de pensamiento y lucidez.

    Salute y sesentamil gracias.

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