Jingle Bell

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Esta es una anécdota en partes: la 25a en la saga del Dr. Kovayashi.

Kovayashi repasó uno por uno el grupo entérico: “Escherichia, Enterobacter, Salmonella, Shigella, Proteus, Pseudomonas, Alcaligenes”. El olor a mierda en ese baño de hospital era inaguantable y mientras despresurizaba la vejiga tenía que evitar pensar en que estaba aguantando la respiración y que aún le quedaba bastante por desagotar. Tenía los ojos cerrados; mantenía aprisionado el antebrazo entre la cabeza y la pared de azulejos encima del mingitorio. Pero de nada le sirvió el esfuerzo, para cuando cerró la bragueta ya llevaba un buen rato respirando inmundicia. “¡Qué baranda! Este hijo de puta se desayunó una momia”, pensó frente el espejo mientras peinaba sus pocos rulos con los dedos mojados. “Es así, hermano, sos vos”, parecía decirle el espejo. En ese estado permaneció un instante, pensativo, mesmerizado por su propio reflejo, hasta que un chistido lo devolvió a la realidad.

_ “Psst… Psst… Disculpe, maestro, ¿me alcanzaría tres o cuatro hojitas de papel?” El hombre del intestino enloquecido agitaba su diestra por debajo de la puerta del cubículo. Esperaba. Kovayashi, a la vez diligente y desconfiado, colocó ese preciado papel en la palma del desgraciado y fue entonces cuando vio que su manga era de tela roja, brillante, y que remataba en un puño de alba pomposidad. No cabía duda, era un disfraz de Santa Claus. “Gracias, amigo, y que Dios lo bendiga…” le dijo la voz tras de la puerta. Este extraño episodio le permitió al Doctor elaborar una hipótesis que postulaba que Papá Noel lo estaba vigilando.

El doctor Brontes, cuya oportuna intervención salvara a Kovayashi de ser expulsado del hospital de una patada en el trasero, lo estaba esperando fuera del baño. Minutos atrás, la joven recepcionista había arrojado a la cara de Kovayashi un “No puedo dejarlo pasar, son las reglas”, y eso fue justo antes de asustarse con el estruendo, antes de que en su mostrador se estrellara un puño que tendría que haberse manchado de rouge. Un arrebato de ira el del Doctor, sin dudas… pero, por Satanás, ¡cuánta imprudencia! Él, que siempre supo ser un ejemplo de buena educación, de inteligencia, se había colocado tontamente en el foco de las miradas. Y todo por desconocer el apellido de Rómulo… Ni siquiera un cambio de actitud frenaría lo inevitable. Podía haber escuchado los pasos decididos del guardia de seguridad, incluso hasta podía haberlo visto venir en las retinas de la chica. Pero ella había bajado los párpados y el celoso guardia procedió a detener al Doctor echándole con sus brazos un candado alrededor del cuello. ¡Y cómo apretaba el bastardo! Esa era la situación cuando una orden tajante de Brontes bajó del Parnaso de los médicos para liberarlo del guardia.

_ “¿Reglas? Me cago en las reglas”, dijo el médico con rabiosa pedantería, y añadió: “Acá, mientras los patrones no nos pongan en blanco, las reglas las manejaremos nosotros como nos parezca.” Mientras discurseaba, Brontes iba llevando del brazo a Kovayashi hacia el servicio de radiología. “Seré sincero, amigo, Ud. me importa un comino; yo me preocupo por mis pacientes y por mí. Sin embargo, usted es la primera persona que ha preguntado por Rómulo desde que llegó. Quienquiera que sea, es necesario que le muestre algo.”

Los tubos en el cielorraso y el moderno negatoscopio intercambiaron roles. Contra el blanco difuminado del cristal, dos radiografías mostraban patrones contrastantes de transparencias y opacidades. Órganos y huesos se diferenciaban sobre el azul profundo de la nada. “Le presento a Rómulo”, dijo Brontes. “Rómulo, te presento a…”

_ “Kovayashi.”

_ “…al señor Kovayashi, que está interesado en tu salud” dijo animadamente, pero después de quitar la sonrisa vidriosa de su cara fue de lleno al grano: “Odio hablar de milagros. Rómulo tendría que estar viendo crecer los rabanitos desde abajo. Sin embargo, vive. Mire esto…” dijo el médico señalando un área blanquísima en la placa. “Es una barra de metal. Atraviesa las vértebras cervicales por el canal medular como si fuera una brochette. No nos explicamos cómo ha llegado ahí; no hay cicatrices en su piel y tampoco entendemos qué se ha hecho de la médula espinal que desplazó. Si está vivo es por arte de magia.” Kovayashi reconoció que la imagen era impresionante, tanto como Brontes hablando de milagros y de magia. No pudo evitar recordar al hombrecito de la bolsa de humo y a aquel lunático que golpeara a Rómulo. Además, en la muerte de W. también empezaba a reconocer ese mismo tipo de magia perversa. Para Kovayashi, los hechos se habían encadenado como las disonancias en una sinfonía contemporánea, y él aborrecía la música del siglo XX. Únicamente pensaba en lo mucho que debería estar sufriendo su vecino, y en que él estaba allí para visitarlo. No obstante, eso que a criterio de cualquiera constituía una acción loable, para el Doctor era apenas una excusa. Sus razones distaban de ser humanitarias, e incluso escapaban a las más trasnochadas suposiciones del mismísimo Brontes. Por suerte, bastó que el médico escuchara el “Lléveme con él” para que ambos se pusieran en marcha.

_ “Debe saber también que el estado mental y emocional de Rómulo es precario. No sé cómo reaccionará al verlo. De todas maneras, debe ser discreto. No lo excite, no lo contradiga; si habla, sígale la corriente.” Tales fueron las órdenes del médico.

_ “Me importa un carajo lo que usted diga”, fueron las palabras que el Doctor nunca le dijo a Brontes.

Visto desde la puerta, Rómulo presentaba el mismo aspecto de siempre, aunque había algo raro en su mirada… “Pobre hombre”, pensó el Doctor al ver que tenía los ojos hundidos en las órbitas, o que tal vez estaban al revés y miraban hacia adentro. Por suerte, Brontes permaneció en el pasillo. Kovayashi se acercó a la cama y tomó a su vecino por las muñecas. Como no sabía cuánto tiempo de visita le quedaba, fue de lleno a sus asuntos.

_ “Soy Kovayashi, Rómulo… ¿Te acordás… tu vecino? Rómulo…”

_ “W…, W…, W…” La voz de Rómulo surgió como un miserable hilo gutural.

_ “Escucháme, necesito saber si vos o W. sabían algo más sobre los que pasó aquella noche que murió Scalisi…”

_ “W…, W…”. Rómulo daba la impresión de no pertenecer más a este mundo. Estaba animado, pero lejos, muy lejos.

_ “A la mañana siguiente me visitaron… ¿por qué? ¿sospechaban de mí? Quiero saber si vieron algo. Tu esposa nunca tomó el sedante que le dí…”, dijo Kovayashi.

_ “W…”

No había caso. Kovayashi pensó en desenchufarlo, en practicar una eutanasia barrial. Estaba seguro de que Rómulo podía escucharlo pero que las palabras se extraviaban en su interior apenas entraban. Kovayashi recordó entonces a M. Valdemar y pensó que Rómulo, a su manera, estaba pidiendo que lo dejaran partir. De repente, el Doctor repasó la lista de órdenes que le había dado Brontes y lo asaltó una brillante idea. Acercó la boca a la oreja de Rómulo para asegurarse de que lo escuchara bien y habló con firmeza:

_ “¡W. está muerta!”

Se despidió de Rómulo agitando la mano y abandonó el cuarto. En el pasillo, Kovayashi saludó a Brontes, le agradeció y prometió regresar en breve. El hospital estaba repleto de gente. Como no deseaba ser reconocido agachó la cabeza y apuró el paso. Afuera, ya en la vereda, pudo ver al Papá Noel de cuerpo entero. Era grandote. Estaba sentado contra un murete y sacudía una campanilla navideña con notable desgano. Al verlo, el disfrazado saltó a su paso y le entregó un volante de publicidad mientras le tendía su mano derecha al grito de “Jo, jo, jo,.. ¡Feliz navidad!” Kovayashi miró unos segundos aquella mano tan conocida y no dudó en seguir de largo hacia la parada de colectivos mientras recitaba una y otra vez: “Escherichia, Enterobacter, Salmonella, Shigella, Proteus, Pseudomonas, Alcaligenes. Escherichia, Enterobacter, Salmonella, Shigella…”

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16 comentarios en “Jingle Bell

  1. Vamos! Ya se hacía esperar demasiado! Extraños poemas memoriza Kovayashi, “Intoxicación Peculiar”, podría llamarse…
    Es impecable la descripción el baño y del fuerte garco de Papá Noel, es indudable que es todo culpa de los calores de diciembre, esto en Europa no pasa, che…
    Un abrazo y felicidades!

  2. Je, huí unos días a la costa, lejos de todo tipo de PC. Acabo de retornar al infierno, esto es inaguantable, apenas se puede escribir, y encima tengo que laburar…

    Kovayashi es un nerd. Parecen nombres de minas, pero en realidad son bacterias. Es más, me hiciste pensar: ¿Kovayashi manejará mujer? Algo habría que escribir al respecto…

    Los Papás Noeles en Europa entierran sus garcos en la nieve. En primavera se transforman en fertilizantes de liberación lenta. Acá por $10 la hora se olvidan de sus necesidades, de los 50 grados dentro del traje, tocan la campanita, dicen jojojo, reparten volantes, dan besos a los niños, cuidan coches y charlan con el cana de la esquina.

    Muchas felicidades por allí, y que la pluma no pare!

  3. Te lo agradecemos profundamente. Es más, cuando les leí tu comentario se entusiasmaron tanto con un 2011 en paz que tuve que negociarles un aumento de 10% en temas de amor, un 5% menos de muertes y unas vacaciones para todos en febrero… ;-)

    Salud, y cuidado con los corchos!

  4. Sergio Mauri

    La escherichia coli puede ser extremadamente desagradable. Ni hablar de la salmonella. Ni de los alcalígenes. Al respecto no tengo mucho mas que decir, la verdad, pero quería comentar algo, de todas maneras.
    Soy de la idea de esquivar los baños públicos, salvo en casos de total necesidad. Nada peor que toparse con un comedor de momias o manos de Perón en escabeche. Y si está vestido de Papa Noel, too much.
    En otro ítem, me ha pasado de quedar mesmerizado por mi propio reflejo. No es algo que haya disfrutado mucho. Así que comprendo a Kovayashi.
    Ese Brontes, por otra parte, se está buscando una tunda, reclamando el blanqueo salarial. Los pibes de Moyano ya van a ir a visitarlo, ya van a ir.
    Continuando con este análisis semi crítico, debo decir que Ròmulo tal vez merezca lo que le sucede. Por boludo, digo.
    Estoy mesmerizado por este relato multidireccional!!

  5. Sergei!! Ya estaba extrañando tus comentarios. Veo que le estás poniendo fichas a Kovayashi para que “haga algo” con Brontes, pero debo aclararte que Kovayashi no se sube a ningún camión. Brontes está en su derecho de reclamar; de hecho, está bueno su enfoque de torcer las reglas sin joder al tipo común, en vez de perjudicarlo (como sucede hoy en día en cualquier reclamo). El Doctor se dejó llevar por su testosterona, potenciada a modo de Red Bull con pastillitas por su reciente ataque de delirio persecutorio, y casi le abolla la trucha a la recepcionista. Por suerte, su puño sólo sacudió la melamina barata del mostrador.

    Me gusta que comprendas a Kovayashi en cuanto a la mesmerización frente a la propia imagen. El texto no nos dice nada más que se mojó sus rulos, pero supongo que su imagen debe estar bastante descuidada. En esta época en la que en la facultad no hay clases, Kovayashi no tiene la necesidad de afeitarse y empilcharse para ponerse al frente de una clase. Los exámenes no cuentan ya que ningún alumno lo criticaría en ese momento.

    Tema Rómulo. Poco por agregar: es artífice de su propio destino. Embrochetado como está, pocas esperanzas deberían de quedarle.

    Tema baños públicos: No es que este baño esté sucio, más bien todo lo contrario. Sólo sucede que había un Papá Noel hiperdiarréico que contaminó toda la atmósfera del biorsi. Y en esas circunstancias uno suele tender a pensar que todo está cochambroso. Craso error. Lo que sí era criticable es que no hubiera papel en el cubículo. En un momento me vi tentado a poner que a ese Santa Claus le garpaban $10 la hora y que estaba dispuesto a usar su diestra antes que gastar un marrón en limpiarse el idem.

    Eventualmente, si baja la temperatura y alcanzás el punto de desmesmerización de vos mismo, podés volver a dejar comentarios.

    Abrazo de oso.

  6. Estimado amigo y compañero de letras, sólo desearte que se cumplan tus proyectos literarios, pues de hecho, te percibo como un excelente narrador; lo digo tal y como lo siento y pienso.
    Te mereces un hueco en el mundo de la escritura y espero que este año que entra te ayude a lograrlo. Y que tus protagonistas gocen de las mejoras labores que les prometiste, pues las merecen con creces.

    Meri krisma an japy niu year

  7. eduard! Ojalá que se te cumpla a vos el triple de lo que me deseas, porque está claro que te lo mereces con creces. ¡6,02×10^23 gracias!

    Les acabo de contar a mis personajes tu comment. Están contentos. No te diré quién, pero uno de ellos me pidió permiso para colarse en alguna historia negra de las tuyas. Con él en particular debí pactar un aumento en el número de asesinatos por año y un 38 corto nuevo :)

    Un gran abrazo, y que los descorches suenen como cañonazos!

  8. Sergio Mauri

    Paul, eu también estaba extrañado de no recibir otra tanda de esta crónica inhallable en las librerías del trocén, que venden giladas a la gilada. Era hora.
    Es cierto que Brontes tiene derecho, pero no debería olvidar que vive en un país peronacho. A mirar con la nuca, en ese caso. Menos mal que el mostrador era de fórmica. Si hubiera sido de vidrio, muy otro hubiese sido el cantar de los cantares. Pero estaba en un hospital. Desangrado no iba a morir. Aunque con el estado de la salud en esta era macrista, hmm…
    Kovayashi hace bien en mantenerse al margen de los boludos que pueblan este mundo. Un hombre como él no debería condescender a dirigirle la palabra a los simples mortales. Y ni hablar de lo que le pasó en ese biorsi. La última mano que asomó bajo una puerta me dejò catatónico por tres minutos. O cuatro. No presté demasiada atención, en verdad.
    Paul, insisto. Se te extrañaba.
    Dos o tres docenas de abrazos, aunque con esta temperatura, hay que pensarlo.

  9. Mauritius. Es sicológico: podemos venir remándola bastante bien, pero cuando llega el fin de año parece que se nos acabaran las baterías. No damos más, nos morimos de calor, queremos ver a todos, morfar con todos, tomar birra, hacer dieta, pirarnos a algún lado, y así… Eso sí, el 2 o el 3 de enero ya estamos a full con el laburo. ¿A qué viene todo esto? Bueno, estoy fundido. Mi cerebro es una esponja seca: retuerzo y exprimo pero no cae una mísera idea. ¡¡Escribir esta última me llevó más de una semana!! Obviamente, cuando empiece enero arranco con todo.

    Te cuento que Kovayashi está a punto de ir a visitar a Feather y Teller. Me acaba de decir que lo tienen podrido dejándole sus tarjetitas de presentación enganchadas entre la puerta de entrada y el marco. ¿Qué pasará? ¿Qué merda quieren esos dos? Son personajes nuevos, no los conozco tanto. Hasta yo desconfío un poco. Tampoco sé en qué andará Jorgito. A ese sí que lo conozco. Me desagrada un poco, pero por ahora puedo manejarlo. No obstante, me consta que entre él y el Doctor hay pica.

    Brontes tiene el espíritu de un viejo repostero anarquista devenido en médico contratado que quiere pasar a planta permanente. Lo están cagando, y justamente por ser contratado no tiene representación gremial. Es un paria del sistema, pero no puede dejar morir a sus pacientes. Su situación es cruel, y encima le toca un zombie como Rómulo y un paranoico como Kovayashi. De paso: ¿estará Rómulo allí cuando Kovayashi regrese?

    Abrazo transpirado y con olor a chivo.

  10. Buena descripción de malas digestiones, de las no se libra ni un papa noel sobreabrigado.
    Especial mencion a la sibilina y no sé si misericorde intento de eutanasia para que Romulo se reuna con W. Si lo consigue no se si W si se sentirá feliz de encontralo por allí.
    Salut y mi primer comentario del año para Kovayashi

  11. jaja, excelente primer comentario!! Es 100% verdad eso: si Rómulo y W. se juntan nuevamente ¿habrá amor? No lo había pensado. También podría suceder (como dice mi amigo Sergio por ahí) que en los vericuetos de este relato multidireccional la magia hiciera que no llegaran a encontrarse… Tengo una vaga idea al respecto, jejeje :)

    Aunque no lo parezca, este ha sido mi relato de navidad, más cercano en espíritu al Sr. Scrooge que a Auggie Wren.

    Muchas gracias por pasar y leer y comentar.

  12. Que la escritura creativa y llena de imaginación siga por tus rumbos literarios. personajes tan originales y atmósferas sugerentes siempre me tienen a la expectativa. Un abrazo y lo mejor para 2011 !!!

  13. Hola JG. Nooo, el final está lejos aún. Sucede que en estos días estoy más atareado con el trabajo cotidiano de lo que había previsto en diciembre. Apenas tengo unas pocas líneas de lo que viene. Espero en esta semana poder publicarla y retomar el paso de los meses anteriores, al menos hasta febrero.

    Bienvenido por estos lares, y gracias por leer y comentar.

  14. Hola minicarver. Te agradezco los elogios, el estímulo y los deseos. Espero que la vida este año te obsequie no menos del doble de lo que me deseas a mí.

    Un abrazo, y nos seguimos leyendo!!

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