Bienvenidos a la realidad

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Esta es una anécdota en partes: la 11a en la saga de la Señora W. y también la 22a en la saga del Dr. Kovayashi.

_ “¿Y, Jefe, qué hacemos? Van más de 2500…” El tachero, intrigado desde el primer momento, había sido lo suficientemente vivo como para no subir nunca la bandera. Sin embargo, llegado cierto momento la espera se le había tornado aburrida y hasta, de alguna manera, preocupante. Por eso hizo tronar su vozarrón dentro del taxi, y sólo así consiguió sacar a los esposos del extraño trance en el que estaban sumidos.

El sol caía sin piedad sobre la calle, que a causa del reflejo que grisaba las sombras presentaba un aspecto irreal. Las veredas estaba vacías. Las ventanas conservaban los postigos entrecerrados y Rómulo y W. apenas podían abrir los ojos. Sin embargo, pudieron reconocer aquella fachada que alguna vez fuera blanca. Rómulo no cabía en el asombro de estar nuevamente ante esa casa de ventanas clausuradas y frente insípido sin balcón ni arbolito. Ver otra vez la puerta de metal hizo que su corazón se arrugara como les sucede a los cobardes antes de entrar en acción. Sabía que detrás se escondía esa escalera que los había llevado hasta Micaela, Daibushi y El que era el Cardo de Flores. Por el contrario, la Señora W. estaba maravillada; con un suspiro triunfal anticipó el comentario que, tal vez, nunca debió haber hecho. “Lo logramos, Rómulo, lo logramos. Somos libres…”

_ ¡¡¡Noooooo!!!

Rómulo había perdido su condición humana. Devenido en un animal tan inmenso como salvaje, sintiéndose a la vez traicionado, decepcionado, estafado, humillado y, por sobre todo, miserable, saltó a la vereda sin cerrar la puerta del taxi. El tachero lo siguió de cerca con la mirada, al tiempo que su instinto lo hacía acariciar el garrote amansalocos que llevaba “por si acaso” bajo la butaca. “Pero… ¿qué te pasa, mi amor? Ahora podemos volver a nuestra casita…”, preguntó W., ya en la vereda. Sin dudas, la puerta metálica era inexpugnable: los puntapiés furibundos de Rómulo apenas habían conseguido rajarle uno de los vidrios, y eso lo exasperaba. Sin embargo, lo que más furioso lo ponía eran los latidos de su pie machucado: era la confirmación de que sus sueños de inmortalidad estaban enterrados para siempre.

_ “¿¿Que qué me pasa?? ¡¡Esto me pasa…Esto me pasa, pedazo de mierda!!” Y a la velocidad del rayo Rómulo agarró a su esposa por el cuello, hundiendo ambos pulgares en el centro. La zamarreaba con violencia de adelante hacia atrás como quien sacude un nogal para hacer caer las nueces. “Hija de puta… ¡Hija de remilputa!”, repetía a los gritos, sin control, una y mil veces. “Soy mortal. Eso me pasa, ¡¡pe-da-zo-de-mier-daaaa!!” Gritaba, sacudía e insultaba; apretaba más, sacudía y gritaba, siempre mirando los ojos anóxicos de W. Y habría terminado de ahorcarla de no haber sido porque un terrible dolor en la cabeza y un nubarrón negro en la vista lo hicieron aflojar y caer inerte sobre las baldosas. Entre toses, arcadas y escupitajos color carmesí, W. también cayó.

El tachero guardó el amansalocos y asistió a la Señora W. Bastante tiempo después, una vez que ella se recuperó y estuvo en condiciones de ponerse de pie, se las arreglaron para meter a Rómulo en el baúl del taxi. Era una calle muy llamativa. Ningún vecino estiró el pescuezo para ver qué pasaba. Pese a las patadas en la puerta, nadie salió de la casa de Micaela, y aun en medio del alboroto, los patrulleros brillaron por su ausencia.

_ “O yo entendí mal o este se creía inmortal…”, preguntó el taxista.

_ “No sé… Últimamente se ha comportado de manera muy extraña.”

_ “¡Ya veo!” Asombrado por la locura de Rómulo, conmocionado por haber tenido que intervenir, el taxista le ofreció a W. ir directamente a la comisaría.

_ “No. Regresemos ya mismo adonde este viaje comenzó. A la calle Sobremonte.”

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12 comentarios en “Bienvenidos a la realidad

  1. Sergio Mauri

    Los tacheros que no ponen en funcionamiento el aparatito que cambia de número cada media cuadra, o con cada bocinazo o guiño de luces, es un garca. La gente que, como yo, no viaja en tacho desde el gobierno de Alfonsín, lo sabe. Ahora bien, el tipo, al decir 2500 ¿marcaba los mangos gastados? Y, si… no sea cosa que despuésel pasaje no pueda levantar el muerto.
    Comprensiblemente, Rómulo se puso del culo al ver que sus sueños de inmortalidad habían naufragado harto miserablemente. Y también es comprensible que se la haya agarrado con W. que para colmo, se puso contenta.
    Así no hay matrimonio que aguante, che, según Alejandra Stamateas, que sacó un librito lleno de frases hechas acerca del tema. Un bazofia, bah.
    Para finalizar, una reflexión acerca del destino de la pareja.
    La calle Sobremonte no es para almas sensibles.
    Me parece a mí.

  2. Tras un despiste inical para descubrir qué es un tachero y que son los 2500 me encuentro con un cuadro desolado y triste. Las pesadillas se acabaron para W pero la realidad convierte a Rómulo en un ser extraño. La culpa es por creerse inmortal, la inmortalidad no está hecha para tipos que no saben estar a la altura y se lanzan a porrazos contra puertas y esposas. Espero que el importe del taxi y el golpe a la cabeza le bajen de la nube en la que estaba subido.
    Buena idea la de volver al principio. Cerrar el círculo siempre es mejor que dejar un espacio por el que se puede colar la locura.
    Salut

  3. Hola micromios. Los localismos están candentes! MX me reclamaba más, por ejemplo. Por estos pagos, tachero es el chofer de un taxi (tacho). Y 2500 son pesos, el importe del taxi (un viaje normal dentro de la ciudad podría costar, digamos, entre $15 y $50). Al escribir, estuve un rato pensando si poner “pesos” o no, y me incliné por quitarlo ya que en cierta forma está sobreentendido para W. y Rómulo, que pueden ver el relojito.
    Me parece que Rómulo perdió el norte en algún punto a lo largo del tratamiento. Desde que apareció en escena nunca demostró tener un carácter definido. Más bien siempre estuvo un poco por detrás de ella, salvo cuando la impulsó (un poco egoistamente, ya que él quería poder dormir por las noches) a meterse en esa terapia. No me queda claro si fue por causa de Daibushi, el que todo lo manipula, que lo subyugó mostrándole una cosa tan ridícula como volverse inmortal, o por sus propias ansias de tomar un poco las riendas de su vida, seguir su propio camino, salir de la sombra de W. ¡Y qué mejor que ser inmortal! Sin embargo, ahora sabemos que eso fue una inmensa fantasía; en el fondo, una mentira del Maestro.
    En efecto, el círculo se está por cerrar en el principio. ¿Harán Rómulo y W. un armisticio para dialogar? ¿Volverán a la misma vida de antes? ¿Estará W. algo mejor que al comenzar el tratamiento, o le estallará la cabeza (como le advirtió Micaela)?
    Veremos, veremos, después lo sabremos ;-)
    Gracias por estar allí!

  4. Sergei. Ante todo, no me agradan los tacheros en general. También están los que cambian las ruedas por otras de menos diámetro para que den más vueltas por km. Con el mismo objetivo, también andan con las gomas bastante desinfladas. En el caso de esta entrega, es otro más de nuestros personajes al filo del bien y del mal. Como Larguirucho. Lo raro es que no se haya mandado a mudar antes de que el relojito llegara a $2500. Para vos ¿por qué le dio un garrotazo a Rómulo? ¿Por W.? Será harto difícil levantar ese muerto, no lo dudes. Y la calle Sobremonte no creo que sea el ámbito más saludable para cobrar una deuda. Digo yo…
    Stamateas está en lo cierto, así no hay pareja que aguante. Sigamos con las preguntas: ¿realmente te parece que ellos están tratando de que la pareja “aguante”? Es más, ¿qué están haciendo? Deberían estar cada cual en un lado distinto de la Muralla China. Lo que me queda claro es que Rómulo no es capaz de vivir en sociedad, y lo digo pensando en su propia supervivencia. Le han vendido unos vidriecitos de colores, y alegremente los compró cual si fueran joyas de la corona británica. Ahora le cayó la ficha y se las agarró con W., pero ella en su vida ha sido sólo un catalizador. No estaría mal que Rómulo se fuera lejos y sin saludar, que huyera a vivir como un ermitaño a algún frío desierto de altura.
    La calle Sobremonte está sufriendo eso que dicen las viejas acerca de la muerte: cuando llega a una calle no se va hasta llevarse a 4 (los cuatro puntos de una cruz).
    Abrazo, capo!!

  5. Rómulo descubre de pronto que su inmortalidad no existe y su mente no puede soportar semejante noticia. La sra. W sigue a pesar de todo a su lado. ¿Adónde los llevará esto? Veremos. (Bien por la aclaración del tachero) saludos

  6. Hola minicarver. La realidad puede ser dura si uno lo logra hacer pie sobre ella. Los inmortales existen sólo del cráneo hacia adentro. Tal vez ese ‘dominio de la magia’ haya sido sólo una alucinación colectiva para Rómulo y W., quienes la vivieron casi sin cuestionamientos como unas vacaciones terapéuticas en un mundo que con el tiempo se les fue revelando hostil, inútil y hasta peligroso. Es más, parece que aún quedan ciertas cosas por suceder, ya regresados a la realidad.
    Tachero es lunfardo (slang); en cierta manera es despectivo. Nunca le dirás tachero a un taxista (si no quieres que agarre el amansalocos) jeje
    Saludos!

  7. Sergio Mauri

    Los tacheros son, en general, una lacra. Como los bondineros, la yuta, los bogas, los almaceneros y los estibadores de Dársena E, que son todos unos morfetas y malandras.
    Si hablamos de Larguirucho, no podemos dejar de mencionar que, en su inocencia, fue vilmente manipulado por Neurus, que no era ningún retoonto. No es el caso de este taxista inescrupuloso, que pela el amansalocos sin sutileza, lo cual tiene, según mi vasta experiencia, serias contraindicaciones.
    A mi modesto saber y/o entender, ese garrotazo a Rómulo fue porque hacía rato que se lo venía buscando, con tanto ronquido. Que haya querido estrangular a W. no tuvo nada que ver. Cualquier gil sabe que en bolonquis matrimoniales no hay que meterse.
    De todos modos, he visto parejas peores que la de Rómulo y W. Les apostaría un par de yenes.
    Y si bien es real que al man lo estafaron con el chamuyo de la vida eterna, hay que esperar.
    La calle Sobremonte me hace acordar al Pasaje Miocardio, en Burzaco. Porqué, no sé.
    Salud y pesetas, bro!!!

  8. Un universo. Como los buenos escritores posees un universo propio, un mundo donde materializar tu talento, esa imaginación privilegiada que pocos afortunados proyectan como tu lo haces.

    Envidia sana de no comprender de dónde sacas el tiempo para tan complejos relatos sin aparcar calidad ni brillo.

    Los tacheros, vaya por Dios. ¿Pesetas? ¿Pesetas de duro?

    Un abrazo

  9. eduard, forwardearé tu comment a mi ego y me adelanto a agradecer en su nombre. Por mi parte, sonrojado y contento. Esta cuestión del tiempo es cosa seria, no vas a creer que me siento y sale así nomás. El post que sigue a éste lo escribí en tres bares distintos, la casa de mis padres y mi propia PC de casa. No, no hay tiempo de sobra, pero cualquier minuto es bueno. Siempre tengo presente la introducción de la novela ‘Los Lanzallamas’, del gran Roberto Arlt (http://www.revistacontratiempo.com.ar/arlt_lanzallamas.htm), segunda y genial parte de ‘Los Siete Locos’.
    Abrazo!

  10. Lacra es generoso. pero coincido en tu colección de malandras, sobre todo los comerciantes.
    Claro, Larguirucho era un tonto y Neurus se aprovechaba. Pero eso es lo que rescato de él, esa cualidad de alternar entre los buenos y los malos. Fue un adelantado a su tiempo. Hoy los héroes se valen del mal y la patanería para hacer el bien. En esa relatividad caben grandes personajes.
    Yo diría que con esta gente, no hay pasaje Miocardio que aguante.
    ¿Vos proponías esperar y ver?… ¡¡Ya salió la última entrega de la sagaaaaaa!!

  11. El Prólogo a Los lanzallamas es un alegato genial, motivador e inspirador. No lo conocía, pero me ha resultado de lo más sensato que he leído hace meses.
    Me he apropiado del mensaje y lo volveré a leer hasta memorizar sus mejores estrofas.
    Con un poco de suerte, palabras y dinero, intentaré conseguirlo, pero ya sabes: Malos tiempos para la lírica.

    Abraçada

  12. Roberto Arlt es una gloria de las letras argentinas. Su obra cumbre es Los Siete Locos (y luego Los Lanzallamas). Aunque también El Juguete Rabioso está muy bueno. Literatura existencialista. Una fuerza interior arrasadora. Saludos!

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