Basta

Estándar

Esta es una anécdota en partes: la 10a en la saga de la Señora W. y también la 21a en la saga del Dr. Kovayashi.

_ “¡¡Araca los chanchos!!”, gritó El que era el Cardo de Flores no bien pisó la vereda del bar, y salió corriendo como rata por tirante. La Señora W., confundida, amagó a seguirlo, pero se frenó en seco porque advirtió adónde iba el hombrecillo. Sobre la vereda hermana, tres hombres desnudos estaban violando a una vieja. La brutalidad de la escena perturbó a W., que no salía de su asombro ante el cinismo de esas bestias y a la ingenuidad con la que pretendían esconderse detrás de unas caretas porcinas. El que era el Cardo de Flores, devenido en héroe ocasional, gritó y danzó a su alrededor hasta llamar la atención de los olvidados del bar, que atiborraron la vereda. Los tres hombres-chancho escaparon con su excitación a cuestas, dejando a la mujer tirada sobre el cordón. Después de revisarla, El que era el Cardo de Flores regresó con la Señora W. para escoltarla hacia Daibushi. “Estaba tibia”, confesó con repulsión. “Fornicaban con un cadáver”. Los muslos de W. se aflojaron como si de repente hubieran perdido sus fémures. “Podía haber sido yo…”, razonó al recordar la advertencia que le había hecho aquel grandote del bar. “Por Dios, Daibushi, ¿qué clase de tratamiento perverso es éste?” No supo responderse.

Caminaron un rato por calles y avenidas que la noche incipiente se había encargado de despejar. No se veían más automóviles, ni chiquillos en cuero empujando carrindangos repletos de materiales reciclables, ni mendigos arrumbados en las veredas, ni pirámides de basura pestilente. Parecía otra ciudad. El que era el Cardo de Flores, aún orgulloso de su valientía, abrió la puerta del falso almacén, tras de la cual, una escalera de mármol ascendía sin descansos hasta el infinito. Subieron. Por momentos, el hombrecito entonaba cortas melodías renacentistas en Latín. Mientras tanto, W. intentaba olvidar a la viejita. ¿Quién reclamaría su fría mortaja? ¿O regresarían los chanchos para acabar su faena? Por fin, después de un recodo la escalera desembocó en un espacio poco iluminado y familiar. Los pies de W. caminaron otra vez sobre la moquette del pasillo de las mil puertas.

_ “Lo lamento, W., mi padre tuvo que atender asuntos urgentes en la realidad”, dijo Micaela cuando vio la desazón en la cara de la Señora W., quien, a instancias del hombrecillo, había entrado al que, suponía, era el consultorio de Daibushi. “Sin embargo, estoy al tanto de que desea interrumpir el tratamiento… Eso no es para nada bueno. Me es imperativo hacerle saber que mientras permanezca aquí, en la magia, estará bien. Sin embargo, ni siquiera Daibushi, el que nunca duda, podría asegurarle que su cerebro no vaya a explotar si regresa prematuramente a la realidad.” La Señora W. no lograba dar crédito a sus oídos. Estaba convencida de que pronto estaría en su hogar y, a la vez, estaba harta de que todos la advirtieran o amenazaran.

_ “Mirá, querida, mejor que me dejes salir de acá ahora mismo o te pongo el bolichito de sombrero…” La amenaza cayó sobre Micaela como martillazo de picapedrero. La hija del mago buscó apoyo en la mirada imperfecta de El que era el Cardo de Flores; sin embargo, éste, bolsa de bruma en mano, había ya abandonado la habitación e ingresaba al verdadero recinto de Daibushi para asistirlo en el despertar de Rómulo. “Y ya que estamos, devolvéme a mi Rómulo.”

No encontró Micaela otra opción más que descubrir ante los ojos de W. una nueva escalera en un rincón de la habitación. Sabía que ni ella ni W. podían hacer nada por Rómulo, pero no lo comentó. Entonces giró sobre sus talones para darle la espalda a W. y así esperó que ella comenzara el ascenso hacia la realidad. “¡Está advertida!”, barbotó Micaela. Una hora y cientos de escalones después, W., al borde del colapso físico, arribó a un descanso y aprovechó para sentarse y recuperar el aliento. En pocos minutos estuvo profundamente dormida.

En ese mismo instante, el automóvil que transportaba a Alberto P. y a El que era el Cardo de Flores estacionó frente a la casa del Dr. Kovayashi, en la calle Sobremonte.

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12 comentarios en “Basta

  1. Marina

    La que va a decir Basta pronto voy a ser yo. No podes mantenernos en este estado. No te hagas rogar y publica mas seguido. Solo espero que a nosotros tambien nos cure seguir abriendo puertas y subiendo escaleras….

  2. Hola Mar. El trabajo me tiene a mal traer en estos últimos días… :( No estoy llegando a leer, apenas a escribir. ¡Ya vendrán tiempos literarios mejores!
    Igualmente, ¿estará curada la Sra. W.? Micaela parecía bastante sincera con su advertencia. La macana es que W. ya está cansada de semejante tratamiento, de tantos sobresaltos, de tantas personas raras y amenazas de futuros terribles. Anhela su casa. No es capaz de ver que abandonar la terapia en el medio es peligroso. También fijáte que tanta escalera la está destruyendo, no sea que le champanice la sangre como a los buzos de profundidad cuando suben rápido para ir al baño ;-)
    ¡Gracias por estar siempre ahí!

  3. Hace bien W de replantearse un tratamiento que le ha quitado a Rómulo y encima la ha puesto en situaciones que eran sino peores al menos igual de malas que sus pesadillas. ¿Qué mago cura con semejante medicina?
    Las melodias renacentista en latín creo que le han despertado algo que tenía guardado y la ha devuelto a un mundo menos sucio.
    Salut

  4. Sergio Mauri

    La última vez que escuché un grito de ¡Araca!! fue en 1983, en plena primavera alfonsinista. Pero un ¡Araca los chanchos! es por demás original. Se hace cada vez mas evidente que el que era el Cardo de Flores es un tipo de múltiples habilidades, lo que es lógico, si tiene la pretensión de ser la mano derecha de Daibushi. Lleva adelante danzas exóticas para llamar la atención de los olvidados del bar en lugar de chiflarles como el man de la propaganda de Corega, que la tiene clara, por otra parte, y entona cortas melodías renacentistas como quien silba algún gran éxito de Palito Ortega en su época del Club del Clan. Realmente asombroso.
    Uno no puede dejar de preguntarse por los muslos de W. No me los imagino como los de Paula Chaves, sino mas bien como los Elio Rossi, por lo cual avento esa imagen dolorosa y paso a otro ítem.
    Me pregunto, tal vez, inocentemente: esta gente no suponía que el Gran Daibushi podía tenderles una trampa de aquellas? Yo, antes de poner el gancho, averiguo y leo la letra chica.
    Ahora bien, W. hace mal, a mi modesto entender, en amenazar a Micaela. Yo tendría cierto miedor, no sé.
    Un coche estacionó frente a la casa del Dr, Kovayashi?
    Con Alberto P.? En la calle Sobremonte?
    Esta historia hace que el lector caiga en algo así como un éxtasis místico bastante parecido al que provoca el peyote después de una coca con fernet, man.

  5. Hola Sergei. ¡Araca la cana! Ese era un grito que a mí me helaba la sangre. Teníamos una banda con vos sabés quién. Nunca nos agarraron en nada, pero muchas veces teníamos que correr, no fuera cosa que la poli nos llevara. No eran épocas buenas.
    El que era el Cardo de Flores es inmortal. Pero a diferencia de los olvidados del bar, disfruta de hacer divertida la rutina. Ayudar a Daibushi es un desafío, creo, ya que no hay posibilidad de error. Las múltiples habilidades constituyen su más preciada virtud. Tampoco es que sea un verdadero mago. De hecho, había momentos durante el ascenso en los cuales olvidaba la letra de esos motetes y madrigales e imprecaba a los dioses por no haberlo favorecido con el don de la memoria. También creo que si les chiflaba a los tontos del bar no iba a conseguir nada. La danza y los gritos eran otra cosa, ponían un poco de arte en esa patriada de salvar a la vieja de los hombres-chancho. Y ahí los capturó y los hizo salir a la vereda.
    Lo que me gustó de la imagen de los muslos afofados de W. es que no fueron sus piernas completas las que se aflojaron, sino sólo sus muslos macetosos. Su cuerpo se aflojaba en la mitad, y se me ocurre que eso es más dramático que torcerse un tobillo.
    En cuanto a la fallutería de Daibushi, un tema recurrente en estos comments, no hay mucho más que agregar. Yo discrepo en cuanto a Micaela. No creo que increparla implique consecuencias malas para nadie. Pero su padre… no estaría tan seguro. ¡Y lo peor es que no hay letra chica! Por eso, pienso que no está tan bien ignorar las advertencias.
    ¿Habrá vuelto Kovayashi de Brasil? ¿Qué estará haciendo Alberto P. en la realidad? Y El que era el Cardo de Flores ¿seguirá siendo inmortal afuera del dominio de la magia? ¿Qué futuro le espera a Rómulo en todo esto? ¿Se convertirá en un segundo adlátere de Daibushi, a la par del contrahecho?
    En definitiva, Sergei: acabamos de beber coca con fernet, vino y cerveza. Los que caeremos seremos nosotros si no dormimos.
    Abrazo, y a esperar la próxima entrega.

  6. Hola micromios. Sí, está bien en replantearse eso. Para ella terminaron los momentos de aceptar a ciegas la terapia que le impuso su supuesto amigo Alberto P. Porque resulta que ella no llega a aceptar (o no se enteró, o no lo entiende) que aquel Alberto P. ya no existe más. Hace ya bastante que se transformó en Daibushi (agregué este link viejo por las dudas). Y al mago parece que no le sube bien el agua al tanque. Si bien él sabía leer el péndulo y tal vez hasta tirara el I Ching, no creo que su medicina cure este tipo de afecciones como las de W.
    El que era el Cardo de Flores no da puntada sin hilo. Sabía que podía lograr ese efecto sobre W. Sólo sucede que no puede ayudarla abiertamente porque Daibushi se enteraría. Más allá de su inmortal contrahechez arlequinesca, conserva en su interior resabios de antiguos sentimientos humanos.
    Chanchos=cerdos.
    Gracias por leer y comentar!!

  7. Sergio Mauri

    Encuentro, braceando como nadador inexperto, en las brumosas telarañas de la memoria, una banda. Y no era, precisamente una banda color piel para heridas corto punzantes. No señor.
    Ya venía yo barruntando que el que era el Cardo de Flowers tenía un especial sentido del humor. No es para menos, teniendo en cuenta que vino con problemas de fábrica y así y todo quiera ser inmortal. Aunque el hecho de que no haya posibilidad de error hace que la cosa no sea taaann simpática como aparenta.
    Si hablamos de madrigales, recuerdo uno que decía algo así como “vengan a mí los niños todos, que el amor brota de mí en cántaros…” firmado por un tal Veira, aunque no podría dar absoluta fe.
    Es indiscutible el buen tino que tuvo el que era el Cardo para llamar la atención a los derrengados del bar
    y sacar carpiendo a los hombres-chancho. La palabra patriada le cierra con Trábex. (Las cerraduras, no los que andan por el Rosedal a la noche. Esos no cierran, exactamente).
    En el fondo, W. me da cierta lástima. Casada con Rómulo, en manos de Daibushi… con muslos gelatinosos… la tipa debería sacar la jubilación por invalidez.
    No sé, un nuevo e ilimitado vórtice todo forrado de peligros se abre ante el lector ocioso, que en su molicie no quiere ver mas allá de la línea que lo separa del plano astral!!!

  8. Mauri! El homúnculo le teme al Maestro, pero es mayor su admiración. Es su ayudante predilecto. Me interesaría saber qué fue en la realidad cuando vivía, o en qué año vivió. Algo de su personalidad pasada debe conservar. Quizás haya sido un bufón. ¿De qué manera habrá llegado a Daibushi? Una historia en sí misma.
    Los madrigales que intentaba cantar El que era el Cardo de Flores eran sacros. Sólo esperaría que los madrigales profanos hicieran alguna mención al mito del embambinador.
    A mí me sigue llamando la atención la relación que W. mantiene con Rómulo. Parece una autómata: se lo quiere llevar a la realidad sólo porque se acordó que a la magia habían llegado juntos. No me dio la impresión de que realmente lo extrañara o que estuviese preocupada. Hace ya un largo rato que no se ven, se han desencontrado (¿será por obra del Maestro?). Una cosa que sospecho es que mientras más tiempo se pasen dentro del dominio de la magia, más extraños se tornan los comportamientos de los mortales. Habrá que esperar para ver si al salir a la realidad las cosas del matrimonio regresan a su cauce original, o si se les abrirán nuevos panoramas de vida. Si Rómulo logra que Daibushi lo haga inmortal, W. quedará más sola que Don Bosco con poncho.
    Por casualidad ¿conociste al anticuario? (aparece en varias anécdotas). En la entrega anterior se supo que Daibushi se iba a encontrar con él… Otra que Bud Spencer y Terence Hill…
    ¡Abrazo!

  9. Realmente la sensación que tengo es la de creer que me estoy perdiendo algo bueno, sensación y admiración evidentemente. Uno de mis mayores defectos es la honestidad por lo que no diré que sigo la historia, aunque si leo los capítulos a salto de mata. Este me ha gustado especialmente porque de golpe me ha parecido encajar algunas piezas. No obstante incluso suelto me lo he leído a placer un par de veces. Si bien también, siguiendo la tónica con la que llego,confesar que al seguir los comentarios me volví a liar al tiempo que descubría otras realidades o dimensiones.

    La cuestión es que me pareció sublime como sugeriste esa subida por la escaleras, de hecho:
    ¿qué clase de tratamiento perverso es éste?” No supo responderse.
    Realmente posees un visión amplia que describes con suma destreza.

    PD Para mi es muy difícil seguir las historias capituladas, pues además de la lectura de papel intento hacer algo más extenso al margen de los relatos que dejo caer por el blog. Me falta tiempo, pues incluso tengo una familia que alimentar (Casi se me pasa)
    Un abrazo compañero

  10. Eduard! Antes que nada, es un gusto tenerte por aquí aunque no sigas la historia. De hecho, y aunque ciertamente la podrías ‘aprovechar’ de otra manera, tus comentarios siempre son esperados por estos pagos.
    El asunto ese de la falta de tiempo es un denominador común, por lo que veo. Apenas estoy llegando a 1 post/semana (aprox. 750 palabras…). Escribo salteado y en horarios marginales, medio dormido, o trato de recordar ideas, oraciones o párrafos mientras manejo o viajo en colectivo, y corrijo todo al día siguiente. Tengo la historia en la cabeza, pero por todo lo anterior nunca quedo conforme con lo que sale. Presionar el botón ‘Publicar’ es un alivio. Obviamente, casi no llego a leer los post de otros blogs que me interesan. La verdad, me la paso trabajando….
    En cuanto a la historia en sí, varias cosas ya van tomando su forma final. En dos entregas más todo debería terminar para W. y Rómulo. Querría mandarlas a las dos juntas, veremos.
    Para mi sorpresa, cuando me decidí a escribir capitulado, las visitas al blog se catapultaron. No tengo una explicación concreta. Hay muchos más posts sumergidos en el barro del tiempo que los publicados en entregas. Creo que este verano haré un trabajo de ordenamiento, algo así como un Mapa del Sitio, no sé… En enero se va todo el mundo de vacaciones. Esa es mi gran chance.
    De nuevo, gracias por leer y comentar!!

  11. Cada vez te odio más. Cuando sea famoso, si es que me toca, en alguna entrevista voy a declarar con fingida humildad que en realidad, durante toda mi carrera, hubiera deseado escribir como un tal Blopas. Ese que hablaba de magia, Cardos y chanchos violadores (o voladores?).
    Tal vez cuando seas famoso, si es que te toca, en alguna entrevista declares con verdadera melancolía, los comentarios envidiosos que un tal MX dejaba tirados por tu blog.
    Y como corolario, el grito de siempre: Aguante el cardo, hasta la victoria siempre!

  12. Amigo MX, me llama la atención que alguien que escribe tan bien como Ud. ande por allí vertiendo comentarios envidiosos. El odio es es tan corrosivo para las entrañas como un trago de aguarrás. Sin embargo, la envidia puede transformarse en envidia sana, que es parienta cercana de la admiración. Y ahí va la cosa: admirar y ser admirado es lindo y hace bien. Y el día en el que ambos nos graduemos de famosos saldremos a emborracharnos con ginebra. Mientras tanto, avanti con las horas-culo frente a la PC, el cuaderno o la Olivetti. Saludos, y gracias por leer y dejar comment.

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