No dormirás

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Esta es una anécdota en partes.

La 2a en la saga de la Señora W.:
Oniromancia | De pasillos y de cardos

y también la 13a en la saga del Dr. Kovayashi

A pesar del dolor por la muerte de Scalisi, la visita que la Señora W. y Rómulo le hicieran a Kovayashi había tenido su lado positivo. Hacía tiempo que W. no se sentía tan cuidada como después de que el Dr. le recomendara el sedante para caballos. El simple acto de recibir de él la pastillita disparó una carga de recuerdos, posiblemente tan inexactos como antiguos, en los que ella se veía como una niña despreocupada junto a sus padres, en diferentes situaciones. Por eso atesoró la pastillita entre sus dedos y al entrar a su casa se la metió bajo la lengua. La Señora W. tenía por costumbre subestimar los cuidados que le prodigaba Rómulo; si bien se los agradecía en el momento, al rato los borraba por completo de su memoria.

Esa mañana no era una excepción. Con gran preocupación, Rómulo vio cómo su esposa tomaba la pastilla, y en un mismo impulso cerró el puño hasta clavarse las uñas, apretó las mandíbulas y la golpeó en la nuca con tanta furia que poco faltó para que el mentón se le clavara entre los voluminosos pechos. La pastillita saltó de su boca y rodó hasta perderse bajo el trinchante. Ella también rodó, pero no tan lejos.

_ “Vos me querés joder, W. Me querés joder la vida…”, le dijo Rómulo mientras la ayudaba a levantarse. Hablaba con calma, pensativo. La expresión de su rostro era la de sus ojos negros, que miraban en derredor sin enfocar nada en particular. “Soy yo el que tiene que quedarse despierto cuando te asaltan las pesadillas, soy yo el que tiene que tranquilizar tus gritos, el que debe hablarte con calma para que no quedes tonta al despertar, el que te alcanza el vaso de agua, el que tiene que escuchar esas cosas retorcidas que soñás, el que se queda despierto abrazándote después de que te volvés a dormir… ¡Y querías tomarte esa pastilla! No, si está claro que vos me querés cagar la vida.”
_ “Tenés razón, amor, y te pido perdón. Sólo que hace casi una semana que no duermo por miedo a que vuelvan las pesadillas”, respondió entre sollozos la Señora W. mientras se masajeaba la nuca, donde le había crecido un chichón del tamaño de un rodete.
_ “Ya mismo llamás un taxi y nos vamos a lo del médico ese que te vio la otra vez…”
_ “Alberto P.
_ “Como se llame. Vamos ya.”

Cuarenta minutos después, el taxi paraba en una calle de otro barrio, frente a la puerta metálica de una fachada plana y desabrida cuyas paredes habían perdido la blancura bajo miles de pintadas y graffitis. El edificio se alzaba dos pisos sobre la calle, sus ventanas habían sido clausuradas y no poseía ni un balcón ni un árbol en el cantero. Por fortuna el frente miraba al Norte, con lo que el sol, la luz y el calor eran sus mayores encantos. La puerta daba acceso al taller de fotografía de Micaela, justamente donde el día anterior habían estado Hannimal y Daisy, y varias semanas antes la mismísima Señora W. cuando visitara a Alberto P. para pedirle que interpretara sus pesadillas.

La chicharra precedió el chillar de las bisagras y los pasos de la pareja al subir la escalera. Arriba, en un pequeño recibidor los esperaba Micaela. Rómulo y W. no descubrieron su presencia hasta que sus ojos alcanzaron el nivel del rellano. El interior del recibidor era oscuro y el aire tenía trazas de olor a excremento.

_ “Pasen, Daibushi los está esperando”, les dijo Micaela al tiempo que los guiaba hacia una robusta puerta de madera en la pared medianera, al lado de un estante en el que ardía una vela en un pequeño altar repleto de fotografías, vasijitas con semillas y flores. Rómulo no podía bajar sus pulsaciones. Todo aquello lo excitaba, y no entendía cómo podían estar esperándolos si no habían llamado para pedir turno. ¿Por qué Micaela le hablaba como si lo conociera, cuando en realidad apenas se conocían?

_ “Tranquilícese, Rómulo. En esta honorable casa nada es ni malo ni bueno. Mientras procedan con corrección, vivirán cosas buenas. Ahora entren, que no es bueno hacer esperar a mi padre.” Micaela abrió de par en par la gran puerta de madera, descubriendo ante W. y Rómulo un extenso pasillo al estilo de los viejos hoteles de provincia. Las paredes estaban empapeladas con motivos florales sobrios en dorado, rojo y crema, y la moquette, desgastada, era de un rojo profundo. Tampoco había allí ventanas, únicamente puertas a ambos lados y unos pocos farolitos de mala muerte. Micaela cerró sorpresivamente la puerta, y así la pareja quedó sola y hundida en la incertidumbre.

Mientras tanto, en su casa, Kovayashi hacía raudamente sus valijas.

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18 comentarios en “No dormirás

  1. Sergio Mauri

    Micaela tiene pinta de saber mas de lo que parece.
    Daibushi hace bien en mantener un halo de misterio alrededor. No hay que avivar giles.
    El olor, es a excremento de gato? Si es así, tal vez Micaela no haya tenido tiempo de limpiar las piedras. No la juzguemos livianamente.
    Rómulo y W. son, como todos los pancracios de este mundo, un peligro en potencia.
    A tenerlos vigilados, caracho!!!

  2. Hola Mauri. Eres perceptivo, más allá de que es obvio que Micaela sabe. Y sabe mucho. Ella también tiene poderes como su padre. Hay toda una miríada de anécdotas de las épocas remotas de este mismo blog que tratan el tema de Alberto P., Daibushi, Micaela y Hannimal. Y Daisy Torres. Tal vez te convenga echarles una leída. Revisá las entradas antiguas.

    Por otra parte, el olor es a una cloaca descompuesta y mal arreglada (idem leer anécdotas anteriores viejas).

    Por último, Rómulo y W. están empezando a caminar el sendero que lleva a la curación de las pesadillas. No los abandones, ya que la gracia de la curación no está en el llano sino en aquellas partes del sendero que poseen barro, serrucho, piedras, baches, pendientes abruptas y animales sueltos.

    Abrazo y gracias por leer!!

  3. De verdad, hay gente que escribe en un blog, luego hay escritores que tienen un blog. Debo, para ser honesto, considerarte del segundo grupo.
    Esas descripciones que brotan en medio de la escena, clavándose los puños hasta sangrar las palmas y cosas de este estilo, son las que describen una buena historia.

    Un abrazo, amigo.

  4. Gracias eduard, por fortuna somos varios y nos vamos visitando :)
    Escribir es una necesidad, aunque no necesariamente un placer. Sí me encanta llegar a una versión final, publicarla y leer los comments. Es el ego el que impulsa mis diferentes facetas, incluso la de ‘escritor’ (supongo que no soy nada original con esto). Y justamente porque conozco el paño es que trato de dejar las mejores respuestas y comments en los blogs de escritores importantes como el tuyo, el de MX, micromios, minicarver, Arturo Palavicini, etc.
    Gracias a vos y a todos.
    Abrazo!

  5. Marina

    Gracias por hacerme volver a la ensenada y a Manhattan. Vas a tener que ayudarme a recordar el reencuentro entre Daibushi y Micaela. Me marea el bueno-buenas-bueno en la boca de Micaela.

  6. Hola Mar. Sí, Manhattan está presente en el encuentro entre Daisy y Micaela, en la aparición del etéreo Daibushi, el restaurant frente al Madison Square Garden, en el Central Park… Daibushi siempre estuvo allí, materialmente o no, cerca de Micaela. Creo que puntualmente no existe una anécdota para ese supuesto reencuentro.
    Por otra parte, la ensenada es prólogo y epílogo de El Regreso de Smorthian.
    No te marées más de lo que les toca a la pobre W. y a Rómulo, que están ahí parados al inicio de ese largo pasillo y no tienen idea de lo que se les viene encima. “Bueno-buenas-bueno”: es justamente eso, una taza del Ital Park.
    Gracias por leer siempre y por tu comment!

  7. Hola Anne. Gracias por el comment. En general, no tengo problemas en extender las descripciones si el largo del texto me da permiso. Pero en estos posts no quiero excederme para no perder la atención de quien lee. Así que apelo un poco a eso de “sugerir”, y dejar que el lector se imagine lo que le plazca. A veces sale bien, a veces no tanto; la cuestión es avanzar.
    Saludos!

  8. Muy contundente Romulo, este fragmento me ha parecido impactante y no solo por el golpe.
    A ver que nos depara Micaela y su casa, muy parecida en estética a los burdeles. De momento parece que no es lo que parece.
    Salut

  9. Rómulo mostró una cara desconocida hasta el momento. Un poco lo entiendo, aunque no justifico su golpe. El pobre se siente poco valorado por W. ya que ella suele relegarlo a un segundo plano. Creo que la preocupación de él por ella es genuina y levemente egoísta. Ahora la está acompañando en el camino de la curación de sus pesadillas. Lo recorrerán juntos. Espero que a ella la cure, y que para él sea neutro (ya que no lo necesita). Si no, quién sabe qué podría suceder después.
    La casa en la que Micaela tiene su laboratorio fotográfico es mágica. De hecho, en algunas de las viejas anécdotas (de 2008, las acabo de linkear) que transcurren en esa casa (algunas de las que me contó Hannimal) nunca se menciona esa puerta sobre la medianera.
    Veremos qué les depara a W. y Rómulo la búsqueda del escurridizo Daibushi.
    Saludos!!

  10. Bravo, bravo. Me tengo que poner urgente en campaña para desandar el laberinto de anécdotas (en estos ámbitos internéticos, el 2008 es como un siglo anterior!) y ver la película entera, no sólo la foto.
    Sostiene, Rómulo!
    Un abrazo y gracias por la mención.

  11. Hola MX. No te preocupes, que a mí también me parecen escritas hace un siglo. Tuve que volver a leerlas. Ahora cobran otra dimensión. en realidad, hace unos cuantos días que estoy repensando el sentido del blog. Se me está enquilombando, o al menos cambiando demasiado con respecto a mi idea original. Si bien me gusta que la idea mute y evolucione, algo tengo que hacer para que los lectores no se pierdan y/o para que puedan acceder a esas cosas “viejas” si perderlos en el intento. En realidad, no es que sean viejas, es que están a más de dos clicks de distancia.
    Espero que Rómulo se la banque, aunque si por alguna razón eligiera abandonar la empresa y dejarla sola a W., no creo que pueda escapar de esa casa mágica. Además, no creo que Daibushi lo permita. No sé, se me ocurre… ;-)
    La mención, bien merecida está.
    Abrazo!

  12. Hola Claudia. Te agradezco mucho tus elogios y que te hayas tomado el tiempo de leer lo nuevo y algo de lo más viejito. Y que hayas dejado este comment, que parece un poquito exagerado, pero que me encanta. Digo exagerado porque si no me obligo a clickear sobre el botón “Publicar” nunca terminaría de revisar y corregir. Y mientras más quisquilloso me pongo, más me alejo del post ideal que tenía en mente. Saludos!

  13. Sergio Mauri

    El taller de fotografía de Micaela es desordenado y oscuro?
    Hannimal estuvo en el taller o en el consultorio de Alberto P.?
    Que sucedió con Daisy?
    Los senderos se bifurcan, como en un cuadro de Maurits Cornelis Escher!!!

  14. Maso, Sergei. El taller de fotografía es ordenado. La luz es sólo artificial y no abunda. La parte estricta de cuarto oscuro, sí es oscura. El resto permite ver lo mínimo indispensable. Como si Micaela quisiera que la vela del altarcito siempre esté destacada. Hannimal fue exclusivamente a ver a Micaela ya que tenía un interés particular en ella. Así como fue, se volvió. Igual, sus esperanzas están intactas. Yo lo conozco y sé que si hay poca gente tan perseverante como Hannimal. Después de cenar cerdo en Manhattan, nada más se supo de ella. Daisy es una fantástica narradora de anécdotas. Te encantaría conocerla. A veces da la sensación de que versea, pero sabe ponerse al límite de sus licencias. Cierto, los senderos se van diferenciándo con nuevos personajes como W. y Rómulo, más allá de Kovayashi. Se bifurcan como en un cuadro de Borges.
    Abrazo!

  15. Blopas: Cualquiera que tenga el gusto de leer bastante…y se anime a escribir, si lo piensa varias veces seguidas, no se anima a mostrarle lo que escribe ni a su madre (especialmente a su madre!)…mejor dejemos “ni a su mejor amigo”.

  16. Claridad meridiana la tuya. 100% así. En ‘N’ años de escribir, mis mejores amigos recién pudieron leer algo mío cuando empecé este blog. Y hasta ahí nomás. ¡Saludos!

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