El regreso de Smorthian (parte VIII)

Estándar

<< Leer las partes anteriores: VIIVIVIVIIIIII

Instantes después, Maggoth y Gustaf reunieron al resto del grupo con la intención de presentarse ante Smorthian y comunicarle que habían sido ellos, y nadie más, quienes lo habían liberado. Sus corazones palpitaban maravillados. En particular, Maggoth no podía dejar de imaginar que semejante bestia no sólo le brindaría un poder para gobernar su comarca hasta el fin de sus días, sino también extender sus dominios hacia las Tierras Lejanas, mucho más allá del límite sur.

No obstante, los otros cuatro, ajenos a las elucubraciones de Maggoth, se cuestionaban en secreto la posibilidad de que algo hubiera salido mal. Smorthian no se comportaba como un dios, ni lucía como tal. Su piel era gruesa y de color marrón, y a la distancia brillaba como si fuera viscosa. Poseía una inmensa cabeza, con un par de ojos negros saltones y una boca repleta de dientes; Thrym estimó que en su interior cabría fácilmente un cobertizo pequeño. Su contextura era vigorosa; toda su espalda estaba recubierta por placas coriáceas, y a lo largo de la línea del espinazo protruía un cordón de espolones córneos. Por delante, su torso era más o menos plano, y de los flancos partían varios brazos terminados en manos rudimentarias. Sin embargo, el cuerpo de Smorthian no era más llamativo (ni temible) que algo que llevaba adherido en su espalda. Lo que Maggoth y Gustaf habían en principio identificado como alas eran, en realidad, dos excrecencias alargadas, de un rojo profundo como la sangre de buey. No habían visto aleteos, sino latidos. Esos extraños órganos palpitaban como un corazón, pero no lo eran. Gustaf, el campesino devenido en sabio, dispuso a sus amigos en círculo y les explicó que con esas carnosidades Smorthian podía absorber del ambiente toda el agua que necesitaba para vivir, que era mucha.

Los primeros movimientos del dios solitario justificaron el pánico y la desesperación de la comunidad. Se desplazaba con un balanceo irregular y lento debido a la forma caprichosa de su cuerpo, a su enorme peso y a sus patas, que parecían endebles. Cuando abría la boca, escapaban de su garganta chillidos agudos, muy estridentes. Personas, animales, plantas y todo ser vivo que encontraba a su paso quedaba reseco cual uvas abandonadas al sol del estío. La primera familia devorada fue la de Rundheim, el leñador. Los masticó de manera desordenada, con una voracidad acorde a tantos milenios de confinamiento; también masticó a sus bueyes y cerdos. Sin embargo, el dios errante no se comía a quienes exprimía con esas especies de branquias. Los cadáveres quedaban tiesos en sus lugares, y sus rostros conservaban, cual grabadas en piedra, sus últimas muecas. La comarca entera se estaba transformando en una exposición de muerte y de horror.

Al darse cuenta de lo que sucedía, Gernakt, que caminaba al encuentro de Smorthian junto a Maggoth y al resto, a viva voz compartió con ellos algo que se le había ocurrido: si Smorthian los ayudara a ponerse al mando de la comarca podrían celebrar todos los años ese día de gloria con la exhibición pública del cuerpo momificado de Friederick. Todos rieron durante un largo rato. Todos excepto Maggoth.

Leer la parte IX >>

Add to DeliciousAdd to FaceBookAdd to TechnoratiAdd to Twitter
¡Comparte esta anécdota!
Anuncios

8 comentarios en “El regreso de Smorthian (parte VIII)

  1. Loco, qué bueno que te guste y que te copes dejando tantos comentarios. Es un placer responder, pero más me alegra que retornes a estos textos. Abrazo de oso.

  2. Desde luego la descripción del dios solitario es espeluznante, parece el guardian de las tinieblas y su ferocidad no tiene límites.Entiendo que Maggoth no se ria delante de la ocurrencia de los demás. Cual será?
    Un saludo,

  3. Anne, gracias por seguir la historia!! Ya falta poco para el desenlace. A la próxima entrega la estoy corrigiendo por algunos ‘problemitas’. Espero que salga entre hoy y mañana. Es verdad, la voracidad de Smorthian no tiene límites. Ha dado rienda suelta a su mal humor después de tantos siglos de estar reducido a su esencia a la espera de un Maggoth. Aun hoy en día, el problema de los dioses antiguos sigue latente. Espero que nadie les abra el portal…

  4. Todo un universo, con una prosa adecuada al ritmo y al entorno, con unos personajes realmente originales, cada uno con sus peculiaridades.
    En suma, una explosión de imaginación elaborada con calidad y al detalle.
    Tampoco es un género fácil.
    No queda sino quitarse el bombín ante tremenda inventiva.

    Que los Dioses te guíen en el desenlace, con el cual, seguro nos sorprenderás.

    LoCoDaTaR

  5. Ese Dios es aterrador y la manera en que lo describes es muy acertada. Uno se lo imagina de mil maneras horribles. Ya nada bueno puede salir de este problema, solo Friederick podrá resolverlo , me temo. saludos

  6. Hola eduard. Gracias por tus comentarios. Mañana estará en línea la parte siguiente. La verdad es que es la primera vez que me embarco en este género, y me he divertido. Espero que el desenlace esté a la altura de vuestras espectativas. Saludos!

  7. Me alegro de que digas esto ya que no quedé demasiado conforme con la descripción de Smorthian. Ciertamente, quise darle ese toque aterrador, pero a la vez sin entrar en tanto detalle que le impida a los lectores poner en esa bestia sus propios terrores. Mi sensación es que quedé a medio camino.
    Y, sí… Friederick está por entrar en acción. Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s