El regreso de Smorthian (parte VI)

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Maggoth llegó de noche a su casa, muy alterado por todo lo que le había sucedido durante la jornada. Como la excitación no le permitió dormir, aprovechó la oscuridad y el silencio para pensar. Pensó sin cesar, y entre preguntas y deducciones fue capaz de reflexionar. ¿Qué aspecto tendría Smorthian? ¿Podía un dios ser –a la vez– malo o bueno según su capricho, tal como lo habían descripto los antiguos escribas en el primer rollo? ¿Habría más dioses como Smorthian, condenados a una espera interminable? En su vigilia, Maggoth pensó que un verdadero dios debía estar del lado del bien. De lo contrario, ambos rollos tendrían que haber nombrado al Mal, en cualquiera de sus formas. Sí, Smorthian debía de ser bueno. Maggoth recordó que alguna vez, en la taberna, había escuchado a sus amigotes contar historias sobre antiguos dioses sin pueblo. Decían que se volvían perversos, que después de esperar eternidades la justa combinación de palabras o la secreta ceremonia ritual, regresaban a la vida para liberar toda su furia aletargada. Nunca les había prestado atención a esos borrachos, pero ahora comprendía que tal vez estaban en lo cierto.

A la hora del alba, cuando la luz es sólo una delicada línea de claridad sobre el horizonte y los campesinos se despiertan para comenzar otra dura jornada en el campo, Maggoth tuvo una visión. Una sucesión de hechos fortuitos le había permitido llegar a leer ese par de rollos de piel y sangre. Había experimentado en su pie apenas una ínfima parte de esa magia poderosa. Su cuerpo ya no era más el del bruto campesino Maggoth, sino una especie de gladiador ilustrado, capaz de leer y entender otras lenguas, de levantar un buey cansado sólo con su brazo derecho, de… ¡Tonterías! Tenía ante sí una oportunidad única: la de brindarle a Smorthian un nuevo pueblo que lo adorara. Y una vez que el dios satisficiera su egoísmo y recobrara sus fuerzas, Maggoth tendría el derecho de pedirle a Smorthian que le concediera el privilegio de su protección y la potencia de su magia para convertirse en líder de la comarca.

Iba a necesitar bastante ayuda, pero eso sería fácil de resolver si actuaba con rapidez. De un salto retomó la verticalidad, se vistió con las ropas más holgadas que pudo encontrar y salió al campo en busca de varios compañeros para llevar a cabo el trabajo más importante de su vida: la liberación mágica de Smorthian.

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10 comentarios en “El regreso de Smorthian (parte VI)

  1. Liberar un Dios,¡que peligro!, sobre todo cuando en el texto subyace una amenaza sobre los dioses que pueden volverse malignos! Me ha gustado como el protagonista, muy humano ,él, espera una recompensa.Tu texto sigue siendo entretenido, bien escrito y aludiendo a la naturaleza humana. Al fin me gusta!
    Un saludo,

  2. ¡Exacto! Liberar a un dios es un juego peligroso, sobre todo para un humano común y corriente. Por esa naturaleza humana que bien mencionás, Anne, es que Maggoth piensa en una recompensa. Es más, es una recompensa mezquina, egoísta, como muchas veces solemos comportarnos nosotros mismos. No se puede negar que el labrador es intrépido, pero también es llamativo que no haya pensado en las consecuencias. Me alegro de que te guste y muchas gracias por leer y dejarme tu comment.

  3. Sergio Mauri

    Well well well, Paul. La historia no pierde fuerza, tiene una lógica propia que se sigue a pesar de las interrupciones involuntarias, la ventaja de los capítulos, y el estilo, bien logrado, tampoco se pierde.
    Well, Paul, well.

  4. Que radical transformación de Maggoth, intereses seguramente oscuros lo impulsan a una aventura cuyos resultados no puede suponer. Sin duda alguna va en busca del peligro y se enfrentará a sucesos que lo rebasarán. Gran imaginación y sentido del relato, siempre avanza la historia y eso es un gran acierto. Saludos

  5. Concha Huerta

    Llego a tu blog desde el de Anne. He buceado en esta historia que crece en episodios y que me recuerda las tardes en que reunia a mis sobrinos y les deleitaba con historias fantasticas, la Espada de Joram, el señor de los anillos. Tu protagonista quiere resucitar a un Dios muerto. Tu has resucitado una parte perdida de mis recuerdos.
    Un saludo

  6. Así es, minicarver, oscuros intereses. Es más, no sólo no supone que jugar con los dioses es harto peligroso, sino que ni siquiera piensa que pueda caber otra alternativa más allá de convertirse en líder de la comarca. ¡Gracias por leer! Saludos.

  7. Hola Concha. Me alegra y me emociona que hayas reanimado esos recuerdos a través de mi cuento. Todavía me resulta un poco mágico esto de vivir hiperconectados, de publicar algo y tener devoluciones casi instantáneas, de estar esperando los nuevos relatos de los demás. Me alegro de conocerte. Nos leemos! (Ah, gracias Anne!).

  8. Sergio Mauri

    Acá estoy otra vez. Es cierto. Mi paladar en materia literaria acepta solo delicatessen.
    Bien, Paul.
    Oh!!

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