Un festejo íntimo

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La quinta de Ranelagh quedó sola una vez más, o mejor dicho, a solas con el flamante encargado. Benítez, para quien la responsabilidad del mantenimiento de semejante edificio y su jardín no era una carga sino un honor, ingresó a la casa y encendió las luces. Buscó una levita en los cajones del trinchante y mutó su aspecto de simple jardinero a mayordomo. Se desempeñaba en su nueva función con la habilidad de un viejo criado, pero también con una delicadeza muy apartada de la necesaria para recortar los cercos de glicinas. Así fue como con sólo un rato de trabajo había tendido la mesa como para un banquete de 16 comensales; eligió el mantel más bonito y la vajilla que estaba en la vitrina, una ajetreada porcelana inglesa.

Se sorprendió al verse así vestido frente al espejo de la cómoda donde estaba el teléfono, y no pudo contener una sonrisa. La alegría no había sido un sentimiento frecuente en su vida, aunque había tenido sus momentos. Pensó cuánto merecía una gratificación, en todas las razones por las cuales debía darse ese lujo que, de haberlo soñado la noche anterior, le habría resultado un disparate. Marcó con impaciencia el número de su mujer, quien acudió a su llamado inmediatamente después de cortar la comunicación. Cuando ingresó a la casa, una hora después, se saludaron con dos besos prolongados, como aquellos de los buenos tiempos idos. Ella se acercó a la mesa y abrió el paquete de papel madera, de donde extrajo dos panes y algo de fiambre de cerdo. También bebieron jugo sintético en copas de cristal. Ambos estaban alegres y pasaron una hermosa velada. Fue la primera vez que ella, después de la sobremesa, no se quejó por tener que lavar los platos.

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2 comentarios en “Un festejo íntimo

  1. lindo, chiquito y lleno de cosas. me gustan estos relatos que uno va completando con su carga, que te permiten ver toda una vida en dos escenas muy bien descriptas y con puntas para imaginar.
    abrazo

  2. Hola g.! Gracias por leer y comentar, y me alegro de que te haya gustado. Estos posts quedaron sepultados en el blog sin que prácticamente nadie los hubiera leído.

    La idea del Proyecto Anecdotario en 2009 era algo distinta a la actual, casi todas los posts estaban atravesados por múltiples historias. Creo que en esta lo percibiste aun cuando no había links. De hecho, tiene anécdotas hacia atrás y adelante.

    La verdad es que la mayoría de esas historias quedaron (hasta el momento, mayo de 2011) truncas o freezadas. Salvo las que tienen que ver con Daibushi. Ya tendré tiempo de proseguirlas.

    Saludos y gracias de nuevo.

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