El edificio de enfrente

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Hoy sopla viento del sur, lo veo en la inclinación de las columnas de humo que salen de la usina. Cuatro barcos están fondeados en el río y esperan una orden. En el techo de un edificio frente a mi ventana, un técnico vestido de overol repara una antena parabólica de TV. Se nota que sus manos están heladas porque el destornillador se le ha caído varias veces. De a ratos permanece sereno con la mirada perdida en el extenso horizonte, más allá de los barcos. ¿Pensará en las corrientes que bajan del Paraná? ¿Extrañará, quizás, a los familiares que debió dejar en otro país?

Unos metros más abajo por la fachada del edificio, en la ventana que, adivino, es del 4to A, una familia entera gesticula frente al televisor. Con signos inequívocos de impaciencia golpean el aparato, lo sacuden, presionan simultáneamente botones azules y rojos, caminan a su alrededor, vociferan. Uno de los 3 muchachos ha sacado el torso por la ventana y, con el brazo en alto, parece imprecar al cielo. En el techo, mientras tanto, el técnico vestido de overol se ha sentado muy tranquilo a comer un sándwich y a seguir pensando, fija su mirada en las olas que mueve el viento sur.

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2 comentarios en “El edificio de enfrente

  1. Sergio Mauri

    Uno, ser racional in extremis, ensaya unas palabras de elogio, las saborea, se concentra en la melodía, fatiga las neuronas buscando perfeccionarlas, en fin.
    Lentamente, se levanta y se aleja de la computadora sin dejar de pensar en ese párrafo que debería ser laudatorio, pero que no puede ser más que un pálido reflejo de lo que en verdad quiere, debe decir.
    Al cabo de algunos minutos, que se deslizan cucarachescos por cierto, vuelve, prisionero de la frustración y el desengaño, a sentarse ante el ominoso aparato lanzado al mercado por la tecnología inmisericorde. Y, queriendo escribir mas, se rinde a la evidencia: una sola, raquítica palabreja, resume cualquier parrafada insolente.
    MARAVILLOSO.
    Y uno, ser racional in extremis, se vuelve a levantar para alejarse del ominoso aparato, heroicamente derrotado.

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